¿Hong Kong en riesgo?

¿Hong Kong en riesgo?

Qué tiene ella que el resto no

Hong Kong es el ejemplo más avanzado de lo que China podría ser. Lo que los británicos y la gente de la región de Guangdong construyeron en Hong Kong es algo incomparable a cualquier otro lugar del mundo. Se podrían pensar en Tokio, Londres, Los Ángeles, Nueva York, etc., pero ninguna supera a Hong Kong en cuanto a infraestructura, arquitectura y Sociedad. Geográficamente hablando es un espacio pequeño, y sin embargo es una ciudad espléndida, bien cuidada y con un elevado nivel de cultura y civismo.
Para muchos ciudadanos chinos Hong Kong siempre fue algo así como un pequeño respiro de civilidad frente al estilo de vida de la China continental. ¿Cómo se puede decir que Hong Kong es una núcleo de civilidad y el resto de China no? Nos referimos sobre todo a las normas culturales. Cosas como escupir en las calles, orinar en público, sonarse la nariz expulsando los residuos mucosos a la vía, suceden como algo común en la vida urbana de China y es la actitud de la gente en general. 
Y es que China ha avanzado financieramente a pasos agigantados en los últimos tiempos, pero solo han pasado un par de décadas desde que la población salió de una situación de pobreza generalizada. Se ha pasado de un duro pasado con gente muriendo de hambre en las calles, a un presente con mega ciudades espléndidas, rascacielos, riqueza, bienestar, enormes coches, etc. Pero desafortunadamente no se puede elevar el nivel de sofisticación del ciudadano promedio tan rápido, sino que toma tiempo, generaciones. Se requiere una cultura heredada desde padres y abuelos que puedan enseñarle a uno cómo convivir en un mundo desarrollado.
Hong Kong en cambio tiene hoy en día reglas estrictas contra escupir en público con multas de hasta 5,000 dólares (de Hong Kong), no se puede orinar o defecar en la vía pública sin recibir una multa o exponerse al ridículo y al rechazo, entre otras reglas tanto tácitas como explícitas de comportamiento. Hong Kong ha tardado cien años en llegar a donde está ahora en lo que se refiere a cultura cívica.

La amenaza de Pekín

Ir a Hong Kong desde la China continental es un alivio no solo desde el punto de vista de la civilidad, también desde el punto de vista de la libertad de expresión. Para llegar a Hong Kong desde la ciudad China de Shenzhen es necesario cruzar una frontera, pues en la práctica son países diferentes. Cuando Hong Kong fue devuelto a China se estableció la doctrina de “Un país, dos sistemas”, y la ley de Hong Kong y todo lo que ocurre allí todavía está bajo la jurisdicción de la burocracia Hongkonesa, esto debería durar 50 años según el tratado, sin intromisiones.
Veamos un ejemplo que muestra muy bien la diferencia entre China y Hong Kong. En esta ciudad es habitual ver en la calle carteles de Falun Gong, una especie de práctica religiosa con cultos y ejercicios de supuestas propiedades mágicas .Este culto está completamente prohibido en la China continental. Si intentas hacer algo relacionado con Falun Gong en China, probablemente acabes en prisión. Pero al cruzar la frontera hacia Hong Kong se puede ver gente anunciando y publicitando el Falun Gong, aunque justo al lado haya personal del gobierno chino con carteles en contra, al estilo “El Falun Gong es un culto malvado, no lo practiques”. Pero en Hong Kong el gobierno no puede coaccionar ni encarcelar a los practicantes. Además en China no se permiten realizar protestas, a menos que sea contra Japón o algo aprobado por el gobierno, mientras que en Hong Kong se goza de esa libertad. 
Sin embargo las cosas se han empezado a torcer. Tal vez haya visto en las noticias que Pekín está tratando de imponer una ley de extradición, algo más grave de lo que la gente piensa. Dicha ley puede afectar a Hong Kong profundamente si se aprueba. China cada vez reniega más de las promesas que el gobierno hizo cuando la ciudad fue entregada por Reino Unido. China acordó dar libertad a la ciudad durante unos 50 años antes de pasar a asimilarla por completo. En parte es desalentador ver cómo esa fecha límite se aproxima, pero al menos los Hongkoneses tienen esos 50 años de libertad para vivir según el estilo de vida de la ciudad.
Desafortunadamente esa libertad está siendo eliminada. Fue muy sonado el secuestro de unos libreros por parte del gobierno Chino, todo por vender libros censurados por el régimen. También se ha visto gente afín al gobierno de Pekín siendo insertada en el gobierno de Hong Kong. No hay nada que la gente de Hong Kong pueda hacer, pues es una ciudad de ley y orden al estilo británico, basada en leyes parlamentarias y burocracia. Lamentablemente es muy fácil que gente mal intencionada aproveche esas leyes. Un gobierno como el Chino puede aprovechar los resquicios jurídicos para usar a su favor leyes que fueron creadas para cuidar a los ciudadanos. Con estas artimañas es fácil pagar gente para protestar en nombre de Pekín y trasladarlos hacia Hong Kong para crear un artificial apoyo al gobierno chino. 

Un gol en propia puerta

Hong Kong lleva algún tiempo librando esta batalla perdida. En 2014 ocurrió el célebre ‘Umbrella Movement’, cuando surgieron grandes protestas por la democracia. Causó impacto internacional la unidad de la gente de Hong Kong, la forma en que se enfrentaron a los lamentables retrocesos de sus libertades. Pero las perspectivas parecen desalentadoras. Ya ha ocurrido en otros sitios: cuando llega a la fuerza un gobierno anhelante de control al que no le importa desmoronar las leyes y un modo de vida en buen funcionamiento.
Lo paradójico es que Hong Kong ha sido siempre un canal muy importante para China, no solo porque permitía a mucha gente escapar de la tiranía y penurias de la era de Mao, siendo Hong Kong hogar de innumerables descendientes de personas que huyeron y establecieron una nueva vida en la ciudad, o que incluso emigraron hacia otros países a través de los puertos de Hong Kong. Pero además de ser un canal de salida, también ha sido un canal crucial de entrada, especialmente en cuanto a tecnología. En los años 80 en China si una persona tenía un VHS, un Walkman u otro aparato de electrónica, muy probablemente ese aparato había entrado de contrabando a través de Hong Kong, pues de otra manera era casi imposible. Pero lo más importante: no es casualidad que la primera zona económica especial de China se abriera en Shenzhen, la ciudad ubicada justo detrás de la frontera con Hong Kong. No hay dudas acerca de que Hong Kong ha sido un agente fundamental del crecimiento económico chino, además de ser un centro financiero y comercial crucial para toda Asia. Por eso, desestabilizar la ciudad con la ley de extradición es algo estúpido incluso desde el lado del gobierno chino. Al convertir Hong Kong en una ciudad china como otras tantas, el mundo preferirá mirar a otros sitios y la ciudad perderá su atractivo en cuanto a comercio, inversiones y finanzas. Entonces, no solo la gente de Hong Kong sale perjudicada, sino también la propia China y el resto del mundo. Parece que la única motivación del Gobierno chino es que sencillamente no tolera que la ciudad esté fuera de su control y que la gente pueda decir cosas contra China y el partido comunista. China está dispuesta a sofocar esa libertad y de eso se trata la ley de extradición.

Por ahora uno puede ir a una calle en Hong Kong y gritar “abajo el Partido Comunista”. Pero si se aprueba la ley de extradición, China puede decidir que alguien es un fugitivo, así de arbitrariamente, sin otro fundamento jurídico pues en China no rige un Estado de Derecho pleno. Por supuesto hay leyes pero al gobierno le resulta fácil imponer cargos contra sus enemigos y hacer que gente desaparezca literalmente como ya ha sucedido en territorio chino. Si China decide considerarte una amenaza será arriesgado visitar la ciudad. 
Lo cual es triste pues Hong Kong es de las ciudades más hermosas y de los núcleos internacionales más asombrosos. Extranjeros, locales, gente de todo el globo se reúne y disfruta de un estilo de vida increíble en una ciudad fantástica, es quizá la ciudad más importante de toda Asia.
Nada de ésto es un menosprecio a China, cuyos ciudadanos, forma de vida y opiniones son merecedoras de profundo respeto. Lo que se cuestiona son las son las tácticas coercitivas de un gobierno que pretende a toda costa cercenar la libertad de expresión junto con cualquier disensión o pensamiento crítico como otras veces ha ocurrido, la más trágica de ellas sin duda la masacre de la Plaza de Tiananmen. 
Así pues, sólo he intentado señalar los contrastes que ayuden al público occidental a entender lo que ocurre en ese lugar tan especial de Asia.

Este artículo se basa (es prácticamente una traducción) en la perspectiva de Winston Sterzel. Winston lleva viviendo 14 años en china y tiene un canal, Serpentza, donde invita a conocer en profundidad el estilo de vida chino.

E.J.Barzallo

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