¿Volvió la democracia al Congreso de Colombia?

¿Volvió la democracia al Congreso de Colombia?

Tras la llegada al poder del político del Centro Democrático, Iván Duque Márquez, siendo el 59.º Presidente de la República de Colombia para el periodo 2018-2022, ONGS, organizaciones sociales y la población en general se preguntan si este es el fin de la democracia en el país.

El fin de la democracia, tácitamente estaría siendo erradicada por la ultra derecha colombiana la cual no solo está en la cabeza de la Rama Ejecutiva del país, sino en la Rama Legislativa con 54 escaños en el Congreso, entre los partidos Centro Democrático, Partido Liberal Colombiano, Partido de la U, entre otros, sumándole los denominados independientes los cuales suman 30 escaños entre los que están el partido Cambio Radical y el Partido Liberal Colombiano. El Gobierno junto a estos partidos estaría ignorando la masacre contra líderes y lideresas sociales en las regiones más apartadas del país, arremetiendo contra las consultas populares que luchan por detener legalmente las extracciones de hidrocarburos y minerales pesados en zonas ambientales protegidas por su diversidad biológica.

Una de las noticias más escandalosas de los últimos días fue la ‘jugadita’ (como se le conoce en Colombia) al último sabotaje llevado a cabo por el entonces presidente del Senado de la República (20 de julio de 2018- 20 de julio de 2019) Ernesto Macías Tovar quien habló con otro senador sin saber que su micrófono estaba encendido, de cómo sabotearía la intervención de la oposición colombiana en el Congreso el cual contaba con la presencia del presidente Iván Duque por su intervención por los 209 años de la declaración del grito de independencia del país.

La noticia causó una gran polémica a lo largo y ancho del país debido a que, hasta el último día de su presidencia en el Senado, Ernesto Macías, evitó a toda costa una participación democrática de la oposición al gobierno de Iván Duque, esto recortando el tiempo de intervención de políticos de izquierda, negando debates de control político y la negativa ante las proposiciones del orden del día con temas coyunturales como la implementación del fracking, la violencia sistemática contra líderes y lideresas sociales, las objeciones a la Justicia Especial para la Paz, JEP, la cual es una de las herramientas fundamentales para la implementación de los acuerdos de paz entre la guerrilla de las FARC-EP y el Gobierno Colombiano para acabar con más de 50 años de guerra.

Macías entre otros viles actos en su mandato como Presidente del Senado, instaló ilegalmente, debido a que la Ley colombiana solo lo permite en casos de que el homenajeado esté muerto, una placa en honor a la gestión del ex presidente de la República Álvaro Uribe Vélez. También, en octubre del año pasado le apagó el micrófono a una estudiante universitaria durante una intervención que hacía ante el Congreso de la República acerca de la grave situación financiera de la educación pública en el país. La estudiante antes de pararse frente a los senadores tuvo que esperar más de cuatro horas para llevar a cabo su intervención. Macías ante la polémica se escudó con que la estudiante se había quedado sin tiempo para continuar hablando ante los honorables parlamentarios. 

Adicional a todo lo anterior, Colombia, desde hace casi un año ha vivido innumerables crisis políticas y financieras las cuales estarían sumiendo en la desesperanza no solo a los ciudadanos que votaron por Iván Duque a la presidencia sino por los parlamentarios de la derecha colombiana en los cuales veían una luz al final del túnel para recuperar el país de la corrupción en la que venía hundida desde hacía ocho años en el mandato del ex presidente Juan Manuel Santos, sino a todos aquellos que si bien votaron por partidos e ideologías políticas diferentes, esperaban que Duque no fuera tan malo como muchos sectores políticos lo pintaban. 

Uno de los casos más polémicos y ejemplarizantes de lo anterior dicho fue la intervención del presidente Duque el 20 de julio de 2019 sobre la necesidad de acabar con las brechas económicas sociales, la cual es una de las más grandes de América Latina convirtiendo a Colombia en uno de los países más desiguales del mundo, para tres días después firmar un decreto el cual le aumenta a 32’000.000 de pesos (10.020 dólares) de salario a los congresistas del país, esto cuando el colombiano de a pie gana un salario mínimo el cual equivale a $828.116 pesos (259,38 dólares); también la posible implementación de la extracción de hidrocarburos por medio del fracking el cual diversos estudios han arrojado la peligrosidad sísmica y ambiental que se generaría en el país si esta técnica se llevara a cabo. Hay que resaltar que el presidente Duque se comprometió en campaña a no implementar el fracking para tres meses después de ganar la presidencia echarse para atrás pidiéndole al Ministerio de Minas y Energía un estudio de los pros y contras de extraer hidrocarburos por medio de esta técnica y un análisis a la Agencia Nacional de Hidrocarburos y a Ecopetrol, la petrolera estatal colombiana, de los sitios más plausibles del territorio nacional para llevarlo a cabo. 

La última semana de julio del presente año se conoció la noticia de que la prestigiosa revista británica ‘The Economist’ calificó el primer año de gestión del presidente Iván Duque como “improductivo” en materia legislativa comparándolo con los primeros años presidenciales de los dos últimos presidentes de Colombia, Álvaro Uribe Vélez y Juan Manuel Santos Calderón, los cuales suman 16 años de gobierno por sus dos reelecciones. Según ‘The Economist’ esto se debe a diferentes factores como la determinación de Duque de acabar con la ‘mermelada’ o conocida internacionalmente como “pork-barrel”, la poca presentación de proyectos legislativos por parte de los escaños ‘pro-gobierno’ y los numerosos viajes que ha llevado el presidente por diferentes países del globo. Por último, la revista sugirió que cambiar su gabinete ministerial por uno políticamente diverso podría generar un avance en materia legislativa, esto debido a que los ministros actuales no están preparados para sus respectivos cargos como la Ministra de Trabajo Alicia Arango, quien en diferentes oportunidades ha expresado su falta de conocimiento para reducir el desempleo; o el Ministro de Defensa, Guillermo Botero Nieto, el cual históricamente ha sido economista y nunca ha manejado ningún cargo relacionado con las Fuerzas Militares. 

Como reflexión final, esperamos en Colombia que, con la presidencia de Lidio García Turbay en el Senado de la República, para el periodo 2019-2020, se respete el estatuto a la oposición, la intervención de esta y las intervenciones de invitados de diversa índole como estudiantes universitarios, expertos o víctimas de la violencia. Que el Presidente Duque presente más proyectos legislativos y cese con sus viajes por el globo para centrarse en problemas nacionales como la inseguridad, la migración masiva de venezolanos la cual ya llegó a más de 1 millón, los ataques contra la infraestructura petrolera por parte de la guerrilla del ELN, los atentados sistemáticos contra líderes sociales y las amenazas contra líderes políticos de centro e izquierda.

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 12/08/2019

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