LA PEQUEÑA MICA

LA PEQUEÑA MICA

No suelo ser una persona muy emocional y soy consciente de la gran cantidad de casos tristes y dramáticos a los que uno se ve expuesto cuando pasa por la redes sociales.

Sin embargo este es un caso que no solo me parece importante si no que me toca de cerca.

Ya hace más de dos años, mi primo Juan Carlos y su esposa Giovanna recibieron con mucha ilusión a su primera hija, la pequeña Micaela. Incluso su hermano la adora como todo hermano mayor suele hacer.

Pero Micaela llegó con una gran carga, que de hecho fueron dos:

Ya desde el útero los doctores le diagnosticaron un mal cardíaco congénito, que podría ser superado con algunas operaciones; además, era una niña con síndrome de down.

Lo sé, hay padres que hubieran decidido terminar el embarazo prematuramente dadas esas difíciles e improbables circunstancias, pero Juan Carlos y Giovanna decidieron seguir y darle a ese nuevo ser por venir el mejor cuidado y amor a pesar de todo.

Tras la primera operación al corazón, los doctores le detectaron a Mica leucemia, y de uno de los tipos más agresivos y difíciles de curar.

Esas son de la clase de situaciones que rompen corazones y familias, pero no a ellos. Iniciaron el tratamiento, se hizo lo necesario y Mica pareció mejorar.

Un año después, tras varios meses de vivir en el hospital, con sus papás turnándose para no dejarla sola, los resultados de Mica no fueron buenos: El tratamiento no tuvo efecto.

La única opción actual es un trasplante de médula ósea, para el cual no hay ningún experto aquí en Perú (detalle que no había mencionado aún, supongo). Solo se encontró un experto en esos caso en Estados Unidos y otro en Italia. Afortunadamente el hospital Bambino Gesu en Roma aceptó su caso, y desafortunadamente eso significa quedarse ahí alrededor de un año.

No creo que tenga que hacer notar cuánto una situación así puede drenar la economía de una familia. Pero uno hace lo necesario sin que eso importe, y hasta ahora ellos no habían pedido ayuda de nadie, pero en esta última situación sí necesitan algo de ayuda extra para pagar los $80 mil de la operación, ya que ellos seguirán afrontando todo lo demás.

Uno puede pensar (y lo he hecho también) ‘si se cura del cáncer, igual sigue teniendo el problema cardíaco, y si supera el problema cardíaco igual tiene síndrome de down y lo que evita una vida completamente normal.

Sería más fácil que fuera una pequeña con una salud muy frágil y saber que en cualquier caso pronto podría ya descansar.

Sin embargo todas esas ideas dejaron mi cabeza cuando finalmente la conocí la navidad pasada en una reunión familiar en mi ciudad.

Es un pequeño angelito, lleno de vida, muy sonriente. Aunque aún no habla se ríe mucho y parece entender la mayoría de lo que le dices. A pesar de lo debilitante que resulta la quimioterapia ya está por caminar sola, cosa que hasta para uno niño con síndrome de down totalmente sano no es tan usual.

Es una pequeña luchadora que se aferra a la vida y es de esas presencias que iluminan un cuarto cuando entran. No me perdonaría no dar la mano a alguien que la extiende con tanta vitalidad y a la vez ternura.

Es por eso que vengo a compartir el caso de Mica y de sus padres, que con mucha dedicación han atravesado esto junto a ella. En el enlace podrán leer la historia en las palabras de ellos.

Cualquier ayuda que alguien pueda brindar es muy valiosa. Incluso solo ayudar a difundir el caso se agradece infinitamente.

Rodrigo

Ayuda aquí ⇾ http://www.gofundme.com/MICAs

 mica sindrome down ayuda leucemia gofundme Peru valiente campaña apoyo operación transplante médula