De paso, paso a paso

De paso, paso a paso

Imagina que posees un empleo bien remunerado y las cosas van de maravilla en la ciudad o país en el que vives. Imagina que más tarde por algún manejo inadecuado en las finanzas públicas por parte del gobierno,  o en las formas de hacer negocios en la empresa en que trabajas, se entra en una crisis generalizada, ya sea a nivel nacional o a nivel corporativo. Los recortes de personal se prevén de forma obligatoria en varias plazas. Quizá seas de los afortunados que a pesar de la situación, todavía prodrá conservar su empleo. Pero en el caso contrario, de forma intempestiva tendrás que hacer uso de tus ahorros, y cuando éstos se acaben, tendrás que buscar un nuevo empleo de forma exasperante. Pero la crisis comienza a afectar los precios de la canasta básica, y a hacerte olvidar los artículos de segunda necesidad. No hay empresa que ocupe tus capacidades, así tengas un historial académico relevante. Tu no entiendes el cambio en el estilo de vida que llevabas hasta entonces, pero entiendes que habrá que buscar de forma innegable, tu sustento y el de los tuyos. 

Dichos acontecimientos son algo "normal" en cualquier nación. Nadie se salva de pasar por una crisis económica. Prueba de ello fue la última crisis inmobiliaria de los Estados Unidos en 2008, cosa que comenzó a afectar las cifras en WallStreet, y así a varios países y empresas que invertían en dicho rubro inmobiliario. 

Lo anormal, es que la gente vaya con la idea de que "a mí no me va a pasar". La economía como bien sabemos es una línea gráfica que puede mantenerse estable o desequilibrarse de un momento a otro. Esto sucede porque no se trata de un acuerdo solamente entre un par de estados o continentes, sino que la dinámica del dólar, el rublo, el euro y el peso, es algo que compete a cada nación y estado del mundo. Donde unos son grandes favorecidos, y otros seguirán siendo los mismos desfavorecidos de siempre. Así la riqueza de una nación, como es bien sabido, será el empobrecimiento de otra. 

¿Mudarse o quedarse?

Cuando las cosas han empeorado a tal grado de comenzar a pasar hambre -más allá de pagar las cuentas-, son pocas las posibilidades para revertir lansituación. Ante la falta de prever una situación así, te olvidaste de invertir en algún negocio, las instituciones crediticias han cerrado sus cajas o los intereses se han elevado de forma que te lo piensas dos veces. Los bancos sirven sólo a los clientes distinguidos y/o que tienen grandes avales. 

No te queda más que pensar en ir a otro país donde las cosas vayan un poco mejor. O al menos haya un empleo de lo que sea para irla pasando. Ese es el caso de cada una de las personas que de continente a continente y de país a país, han tenido que sortear la cruda naturaleza, y en muchos casos, la indiferencia de los pobladores del país al que se va. Ese es el caso también , no de antiguos empleados; sino de campesinos y obreros que no saben de otra cosa que levantar un pico o pegar con el mazo. Gente que si no va a trabajar de lo que sabe en su país, irá a hacerlo a otra parte. 

Aquel que sepa lo que es quedarse sin un centavo partido a la mitad, y caminar por la asoleada ciudad dejando un currículum que casi nadie se interesará en ver, sabe lo que es la injusticia del medio laboral que cada vez más se cierra o baja sus plazas. Quien sepa la injusticia que hay detrás de no ser contratado por la edad, sabe que mientras se tengan fuerzas y capacidades, hay la posibilidad de moverse de lugar. Es algo histórico, y prehistórico. Comenzamos a ser nómadas hace miles de años. La evolución dependió de ello. 

La globalización para todos, y "unos cuantos".

El fenómeno de la globalización se determinó a partir de las revoluciones sociales e industriales, así como de las ideológicas. No pudo haber existido una revolución francesa sin las enciclopedias y filosofías retomadas en el renacimiento. Lo mismo que no pudo haber una revolución rusa sin las ideas antiparadigmáticas que se desarrollaron a mediados del siglo XIX. No puedo, haber globalización, sin una barca que llevará las mercancías hacia un puerto donde ya esperaba un tren o automóvil. 

La globalización pues, es la influencia economía y social que se extiende de un país a otro y viceversa. Cosa primordial para el intercambio de minerales, recursos naturales, mano de obra o territorio, a cambio de tecnologías que ayuden a superar a los países menos desarrollados. Todo bien hasta ahí, pero qué pasa cuando las cosas no son del todo como se espera. Innumerables son los ejemplos de la explotación de niños en los países asiáticos como Vietnam, Taiwan o Tailandia; o en África, donde uno de cada cuatro niños  de entre 5 y 17 años, espera obtener un trabajo al que dedicará el resto de su vida. Un trabajo donde muchas grandes empresas invierten en la mano de obra más barata que pudieron haber encontrado, y además el estado hace caso omiso a su situación. Muchos de estos niños tienden a tener sus días contados haciendo algún tipo de calzado o utensilio que será ocupado en latitudes donde su uso será meramente esporádico. 

Según datos de Unicef, para 2018 más de 150 millones de niños y niñas son víctimas de trabajo infantil forzado. Y de ese número, casi la mitad (72.5 millones) son además, víctimas de trata, prostitución o reclutamiento para conflictos armados. 

Piensa que mientras un niño no pudo más, hay un empresario cerrando un negocio y omitiendo esa realidad que para él está lejos, puesto que su "esfuerzo" le ha dado ese derecho de olvidar. Al final estás son las eras del individualismo, y si un pobre es pobre, es porque así lo quiere, o al menos eso dicen. 

Nuestras diferencias

A la globalización también competen los intercambios culturales, sociales y políticos. Todo ello se intensificó a partir del uso masivo del internet y las aplicaciones de mensajería. Basta encontrar algun portal o página en alguna red social, de un país o personalidad que sea de tu interes, y comenzar a tomar actitudes similares o indumentaria típica de dicha persona o región del mundo. Cosa que no es del todo incorrecta, pues nada mejor para nuestra percepción que conocer de cerca un poco de todo. Pero que en el caso extremo, nos lleva a dejar de lado nuestro entorno, y querer transformarse en lo que de la forma que sea, no seremos en su totalidad. Olvidándonos de nuestra identidad.  Pero creo que a la globalización le conviene contribuir de todo en masa, menos lo más importante: LA GENTE.

Aquí en México, se ha tenido un apoyo histórico para los pueblos hermanos y todo tipo de extranjeros que han decidido emigrar a nuestro país. En la primera y segunda guerra mundial se recibió gente de varias naciones azotadas por los conflictos. En las crisis políticas de los 70 se abrió la puerta exiliados de países como Chile, Argentina y Brasil. A pesar de las problemáticas interiores, siempre hubo forma de alojar o entablar el diálogo para repatriar a los extranjeros. Si bien en las circunstancias mencionadas, se recibió a divesos sectores de las poblaciones, pues muchos eran diplomáticos, artistas y escritores. Otros eran gente de a pie, que huía del mismo temor. Eso me hace pensar si para los mexicanos de hoy en día, los hermanos centroamericanos sean de segunda clase, tal como los estadounidenses (no todos) consideran a los mexicanos que logran pisar "la tierra de las oportunidades". ¿Acaso nuestra influencia gringa, nos ha hecho adoptar una idea de "supremacía" sobre otros pueblos? 

Una tarea de todos

Solo el trabajo y su producción sacan adelante a una nación. Eso es innegable. Pero a la idea de que: "un migrante es un puesto de trabajo menos", quizá lo sea, pero en dado caso para quien se vea inferior a un migrante. A esa idea, se le puede sumar la antítesis de que un migrante tomará los puestos de trabajo que nadie quiere tomar en las sociedades "modernas", donde se opta por tomar un puesto como oficinista o recepcionista, antes que un puesto en alguna fábrica. Esos son los trabajos por los que viene esa gente, no por los de call center o modelaje. 

Las redes se ven llenas -como en todo tema- de impulsos e ideas faltas de profundidad a la hora de emitirlas. Muchos son los que piden se detenga a los "invasores de la patria", a los "lacras de centrocaca" o a los "centroamerichangos"... Muchos son los que olvidan la división de familias latinas que se produjo a partir de las prácticas racistas de Donald Trump. 

No, no quiero cambiar la ideología de nadie, el tiempo y las circunstancias se encargan de ello. Sólo quiero, como en otros textos, servir del espejo en que todos olvidamos vernos frecuentemente. Recordar que todos hemos tenido, o tendremos en algún momento, la necesidad de dejar nuestra ciudad para mejorar nuestra economía individual o familiar. Solo quiero compartirles una frase que me ha inspirado mi hermana especie: 

"No habrá muestra de una verdadera evolución humana, mientras nuestras diferencias culturales nos impidan romper las fronteras que nos dividen como única especie". 

Excelente fin de semana.

 

Att: Yo, el idealista Gc

 

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