De racistas y “chinófobos”

De racistas y “chinófobos”

Al igual que el coronavirus, la fobia hacia los chinos se extiende a gran velocidad. La sinofobia, un término que si bien no es nuevo se ha venido incrementando contra los ciudadanos de origen chino por el coronavirus, se está convirtiendo en otra epidemia. La sinofobia o como se le conoce actualmente, chinofobia’, es más allá de fobia –miedo-, rechazo, rechazo y repudio por los chinos, repudio por la diáspora china, repudio por su economía que afecta el comercio en otros países, repudio por su gobierno opresor.

La sinofobia, en su mayoría infundada por estereotipos y mitos absurdos como que la carne de sus restaurantes es de ‘gato’, no pagan impuestos y actualmente por ser culpables del ‘apocalipsi del coronavirus’ está afectando la vida de millones de personas, social y económicamente y en menor medida (pero en auge) la violencia física y psicológica.

 

La sinofobia en la historia

Los chinos han sido víctimas de xenofobia y rechazo a lo largo de la historia. El repudio del que han sido víctimas ha trastocado los lustros, décadas y siglos. La sinofobia ha sido tocado por experto, sociólogos y economistas, por tener decenas de ‘motivos’ para aplicarla.

Casos como el genocidio chino implementado por el Imperio Japonés en la Segunda Guerra Mundial, donde, por ejemplo, el conocido Escuadrón 731 experimentó cruelmente con chinos –por el repudio que le sentían (pues bien tenían a su alcance mongoles y rusos)-; la concesión de Shanghái a Reino Unido tras finalizar la Primera Guerra del Opio, en 1842, donde en los parques públicos habían letreros, puestos por los británicos, que decían “Prohibida la entrada de chinos y perros”, historia la cual Bruce Lee inmortalizó en una de sus películas en rechazo por la vergonzosa historia de la que fue víctima sus connacionales; el esclavismo del que fueron parte en el Perú del siglo XIX; la Ley de Exclusión China, firmada por los Estados Unidos en 6 de mayo de 1882, que prohibía la inmigración de trabajadores chinos; ataques xenofóbicos y raciales en países como Corea del Sur y Japón acabada la Segunda Guerra Mundial.

A partir de los años ochentas, el repudio se ha venido incrementando peligrosamente debido a la economía china. La materia prima de los chinos es su propia ciudadanía, los cuales desarrollan productos muy económicos que son capaces de llevar a la quiebra a muchas industrias nacionales en países en vía de desarrollo como los latinoamericanos. En el caso colombiano, la ropa traída por nexos comerciales entre los dos países, ha tenido en aprietos a la industria textilera quienes han pedido en las últimas décadas más aranceles y controles contra la economía china quien los tiene al borde de la quiebra. Y así sucede en el resto de países del mundo, quienes económicamente se ven derrotados por aquellas máquinas humanas de hacer dinero.

Esa guerra económica alimentada de mitos y estereotipos agrava más la situación.  Mitos como que los chinos no pagan impuestos, no hay chinos viejos, no tienen perros porque se los comen al igual que los gatos; y estereotipos como que son sucios, no tienen modales, todos los chinos se parecen, sus mercancías son de baja calidad, todos saben pelear, entre otros.

 

¿Justificada?

Parte de los actos sinófobos son justificados por víctimas directas e indirectas del Gobierno Chino en la actualidad. La República Popular China, en manos del partido comunista de Xi Jing Ping, ha pasado por encima de muchas naciones en Asia. En Corea del Sur, por ejemplo, se vive un gran porcentaje de sinofobia por actos de guerra cometidos por el comunismo chino en la guerra de Corea, donde apoyaron al gobierno de Corea del Norte en su lucha contra la Corea del Sur y las naciones unidas.

En Hong Kong, una región administrativa de China, la ínfima minoría se siente china –aunque la mayoría sea descendiente directa- debido a que el resto de la población siempre ha querido la independencia absoluta de China; protestas y manifestaciones, movimientos anti colonización, entre otros, han avivado la llamada de una futura independencia desde hace 20 años; lo mismo sucede en Taiwán, donde se pide una independencia total de China, pues sus ciudadanos no se consideran chinos sino taiwaneses, tal cual pasa con los tibetanos quienes se han manifestado en numerosas ocasiones y hasta tienen un equipo de fútbol en la ConIFA. Otro caso es el conflicto de la Región Autónoma Uigur de Xinjiang, donde un movimiento separatista apoyado por grupos terroristas, países islámicos, la ONU, Reino Unido y Japón, ha generado brotes de violencia y ataques terroristas dentro de otras regiones chinas.

En Mongolia, tras haber hecho parte de China por tres siglos, se vive gran repudio contra el gobierno comunista chino, por intentar con sus tentáculos políticos dentro de territorio mongol, anexar el país como una región más de la República Popular China. En Camboya, por el genocidio camboyano del que fue partícipe el comunismo chino junto al comunismo de Pol Pot, hay un vivo sentimiento sinófobo. La lista podría seguir, australianos, franceses, españoles, indonesios, peruanos, brasileros, muchos países tienen sentimientos sinófobos generando una gran estigmatización contra gente inocente.

El ‘chinovirus’

No es un cuento ‘chino’ que el coronavirus –Covid-19- haya surgido en Wuhan, en China. El paciente cero, un ciudadano quien, aparentemente de 55 años quien se habría contagiado el noviembre de 2019, no se sabe exactamente si por un murciélago u otro animal, lo que sí se sabe es que el pangolín como uno de los animales más sufridos del mundo, no tiene nada que ver en este asunto. Aquel desatino que ha generado hasta el momento 156.000 contagiados, aproximadamente 8.000 muertos y más de 65.000 recuperados, es la excusa perfecta para el aumento de la ‘chinofobia’.

El paciente cero, quien es “culpable” de la infección y mortandad de cientos de personas, al igual que todos los ciudadanos chinos, no tienen la culpa de vivir en una sociedad de idiotas que buscan desatar su odio contra todo aquel que no sea como ellos. Insultos, golpizas y actitudes xenofóbicas, han sido los improperios de los que han sido víctimas ciudadanas chinos o personas con simple brida mongólica (como mi tía, quien es colombiana, vive en los Estados Unidos y por genética tiene brida mongólica; si bien no ha sido víctima de actos xenofóbicos, a medida que aumenta la crisis por el coronavirus aumenta la probabilidad de ser víctima del sinsentido de la gente).

La pregunta que se desata en esas situaciones es, ¿quién carajos culpa a toda una nación por el “error” de una sola persona? ¿Culpar a 1.400.000.000 de personas por el “error” de un solo chino?

 

La violencia física y psicológica

En Inglaterra, una joven llamada Meera,fue brutalmente golpeada por un sujeto que golpeó a su amiga de origen chino, por supuestamente traer el ‘coronavirus’ a tierras inglesas. El sujeto, mientras las golpeaba le gritó “Llévate tu puto coronavirus a tu casa”.

En Estados Unidos, un tailandés (como si todos los asiáticos fuesen iguales) fue víctima de un sujeto que alegó por 10 minutos en su contra, con frases como “son pútridos y responsables de todas las enfermedades”. En Nueva York, una mujer de origen chino el 2 de febrero fue golpeada en el metro por un sujeto que lanzaba palabras soeces y frases como “enferma de mierda”. Continuando en Nueva York, los taxistas, según el medio cdn.com, han estado rechazando pasajeros chinos por temer a contraer la enfermedad. En Manhattan, un sujeto golpeó a un adulto mayor de origen chino por lo mismo, "traer el virus".

En Italia, en un supermercado, un sujeto de origen filipino fue golpeado e insultado por un ciudadano italiano quien le agredió al confundirlo con un ciudadano chino, argumentando que este era el causante de "traer el coronavirus a su país".

La violencia económica

Tras el anuncio del coronavirus, en otro sin sentido que la gente con más de dos dedos de frente no entiende, la venta de comida china se ha venido a pique –al igual que la cerveza Corona®, otro sinsentido que me tiene con los pelos de punta-.

David Zheng, un empleado de un restaurante del barrio chino de Nueva York, para un medio de comunicación aseguró que “en un día normal, tendríamos alrededor de 100 mesas al día”, pero ahora, “para un día completo de negocios, obtendríamos solo de 20 a 30 mesas”. En Cartagena, Colombia, las ventas de comida china, al igual que en otras partes del mundo se han venido a pique, ya que muchos creen que la comida que se prepara en los restaurantes proviene de China, y que los dueños se la pasan viajando cada semana a territorio chino. En Guadalajara, los restaurantes aseguraron que tienen una baja en ventas de hasta un 25%. 

 

-César Zalamea.

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