El Efecto Paternalista de la Revolución Cubana

El Efecto Paternalista de la Revolución Cubana

Tras 61 años de Revolución en Cuba ya no queda mucho del espíritu revolucionario de antaño, su gente lucha por la supervivencia en una isla que cada vez es más inóspita, más seca, más infértil, más triste. Una isla que muchos visitan pero pocos se quedan, una isla que se ha quedado sola, inerte en el tiempo, como si no quisiera evolucionar. Sus gente van sin rumbo únicamente pensando qué comer, o simplemente bebiendo para enajenarse. Las personas mayores han desechado sus sueños, los jóvenes quieren volar lejos. Y claro, el cubano es alegre, baila y canta a donde quiera que va, casi siempre tiene una sonrisa para dar... pero los últimos años han golpeado duramente la vida de los cubanos de la forma que más puede entristece y ensombrece el alma: eliminando progresivamente la esperanza de un futuro mejor. No obstante, un incipiente resurgir está creciendo, algunos están comenzando a pensar diferente, las nuevas generaciones están en movimiento nuevamente.

Los Años de Júbilo

Durante la época dorada de la Revolución, allá por sus primeros años, el impacto del resto del mundo sobre los cubanos era mínimo, sin embargo los esfuerzos por derrocar al nuevo gobierno de Fidel Castro no fueron pocos. Desde la prensa, el arte, los medios audiovisuales hasta guerras internasinvasiones militares, desde muchos flancos se intentó detener el cambio, pero la mayoría del pueblo por aquel entonces defendía su Revolución con uñas y dientes. Todo el que no apoyabael proceso revolucionario o incluso criticaba el más mínimo detalle, era inmediatamente considerado un paria, un antisocial, un egoísta, un contrarrevolucionario. Ante tal fanatismo algunos consideraron partir, a medida que el contexto del país adoptaba síntomas totalitarios y tonalidades rojas gran parte del componente pujante de la sociedad cubana se esfumó: emprendedores, clase media y alta, religiosos, residentes extranjeros, entre otros. Incluso algunos padres enviaron a sus hijos sólos hacia el vecino del norte, en espera de reencontrarlos y en una búsqueda desesperada de un futuro lejos del comunismo, en lo que se conoció como la Operación Peter Pan.

Por aquel entonces los amantes del rock, el rap, la trova o cualquier otro género contestatario, también homosexuales, masones, testigos de Jehová y en general todos los grupos influyentes fueron reprimidos, silenciados y obligados a ir por el buen camino, el camino de la Revolución; eran recluídos en campos de trabajo forzoso llamados UMAP. Con el éxtasis de los primeros tiempos la plebe se sumió en epopeyas altamente motivadoras pero que carecían de todo sentido racional como la zafra de los 10 millones, el programa de superproducción de Ubre Blanca, la desecación de la Ciénaga de Zapata hasta la famosa Crisis de los Misiles que casi provoca una guerra nuclear. Estas y otras ideas megalómanas siempre tenían al mismo personaje como autor intelectual: el compañero Fidel Castro.

Con los años 70s y 80s llegó la que muchos consideran como la mejor época de la Revolución Cubana. Cuba entró a formar parte del CAME con lo cual se benefició enormemente de la producción de la URSS y otros países pertenecientes al grupo. Se alcanzó un nivel de desarrollo que al menos permitía una vida agradable según cuentan los de esa generación, la escases dejó de ser un problema Fidel Castro, Osvaldo Dorticós, Ernesto Ché Guevara, Camilo Cienfuegos tras el Triunfo de la Revolución Cubana.crítico, pues la nación solamente tenía que preocuparse de generar caña de azúcar al CAME y como pago recibían mercancías de toda clase, desde comida y ropa hasta petróleo y maquinaria. Y así, endulzando Europa, los cubanos tuvieron algo de felicidad por unos años, por primera vez quizás empezaron a ver de cerca esa sociedad perfecta en la que "a cada cual según su trabajo" y en la que "todo es del pueblo". Mas no todos se dejaban llevar por los cantos de sirena, esencialmente aquellos que habían conocido la cara represiva del gobierno no les gustaba para nada la sociedad que se estaba conformando. Y quizás el final de estos años dorados comenza en 1980, cuando un grupo de cubanos invadieron la emabajada del Perú, a los que se sumaron varios miles de personas para finalmente amotinarse allí varios días exigiendo la salida del país. Este hecho generó una crisis que el compañero Fidel decidió solventar con otro conflicto, el éxodo del Mariel. De esta manera comenzaba a visualizarse, como casi siempre pasa, que los ciudadanos escapan como pueden de las dictaduras, independientemente de su color. Este flujo de emigrantes no se detendría nunca más.

El Período Especial

En 1989 se derrumba el muro de Berlín y con este se acaban el CAME y la URSS. Comienza en Cuba su peor etapa: la total escasez primaba, falta de alimentos, falta de medios de transporte, falta de medicamentos, falta de prendas de vestir, falta de billetes impresos, falta de material de construcción... Sin embargo, sí que habían largas colas, grandes caminatas, apagones eléctricos de más de 12 horas, días sin agua potable... Los dirigentes cubanos, como buenos demagogos y cumpliendo las leyes Orwelianas, cambiaban el contexto y siginificado de muchas palabras a su antojo, y etiquetaron esta nueva etapa como Período Especial. En el momento más crítico de esta crisis llega un punto de inflexión importante, era el año 1994, el pueblo cansado de tanta miseria y desesperanza, salió a las calles a protestar y exigir una solución. En una de las zonas más pobres y céntricas de la Habana la gente recorrió las calles gritando "¡Abajo Fidel, Abajo la Revolución!" hasta llegar al malecón de la ciudad, esto pasó a conocerse como el Maleconazo. Rápidamente Fidel se ocupó de demarcar al anti-pueblo en cadena nacional, acusando a los revoltosos de alterar el orden y, a modo de amenaza, advirtió a los Estados Unidos que si no cesaba las motivaciones para que cubanos desearan exiliarse, Cuba no obstaculizaria a los que quisieran irse. Y así, con este pistoletazo de salida, miles y miles se lanzaron en una nueva y peligrosa aventura, la odisea de cruzar el Estrecho de la Florida para llegar a las costas norteamericanas y pedir asilo político, con vistas de obtener la residencia gracias a la Ley de Ajuste Cubano. Sin importar las inclemencias del clima, los dientes de los tiburones y los ataques de guardafronteras, los cubanos se fueron a la mar utilizando desde reudas de camiones atadas (en ocasiones) a poliestireno expandido, hasta barcas y lanchas construidas con piezas de autos y velas de sábanas. La locura y el ingenio se unieron para dar forma al fenómeno de los balseros, como se empezó a denominar a aquellos que lo intentaban.

Barack Obama y Raúl Castro tras conferencia de prensa en la Habana, Cuba.La Falsa Apertura

Después llegaron los años 2000s, y se percibía una ligera bonanza en el país, la cual finalmente se supo era gracias a la estrecha colaboración con Venezuela y otros países de América Latina; los cuales juntos intentaron reproducir el Campo Socialista de antaño, y crearon el Alba. Con esto se importaban los hidrocarburos necesarios para detener por completo los cortes eléctricos, mejoró ligeramente el servicio de transporte público, hasta parecía que mejoraba todo. Pero pocos años después el impacto de las crisis económicas y varios ciclones que azotaron el país tiraron al traste toda mejoría, y sobretodo, la comida se encareció mas de 20 veces el precio de los años noventa. La inflación se notó especialmente porque los salarios seguían siendo los mismos y los alimentos gratuitos que daba el estado cada vez se reducían más. Empezando el año 2008 y debido a la edad avanzada y convalecencias por una fuerte caída, Fidel Castro pasa el poder su hermano Raúl, como si de un batón se tratara: Cuba tragó en seco. Raúl era el jefe del ejército nacional y como todo nuevo líder quiso cambiar, y cambió mucho, para sopresa de mucha gente el nuevo gobierno trajo una apertura jamás vista en los años revolucionarios. Desde el reinicio de los diálogos con el gobierno de los Estados Unidos hasta cierta legalización de la propiedad privada. Además se eliminaron varias limitaciones que deberían ser aberraciones en todo el mundo pues violaban derechos elementales; tales como la petición del permiso especial para viajar a través de la famosa carta blanca, la restricción a los cubanos de disfrutar de zonas turísticas y de servicios de telefonía móvil, la prohibición de compraventa de casas, la prohibición de utilizar embarcaciones a los cubanos impuesta después de los años 90s, la prohibición de la entrada al país a algunos ciudadanos cubanos considerados desertores, siendo especial el caso de jugadores de béisbol de las Grandes Ligas de los Estados Unidos, entre otras.

A partir de este momento Cuba verdaderamente resurge como retoño de primavera! Miles de cubanos comenzaron a lanzar nuevos negocios privados que sin duda elevaron la calidad de vida, para algunos fue mucho, para otros fue poco. Pero cierto es que aparecieron restaurantes, discotecas, bares, fregadoras de autos, academias de estudio y de idiomas, algunos servicios digitales y hasta salas de cine caseras, estas últimas duraron poco a pesar de que tuvieron gran éxito y su cierre provocó grandes pérdidas económicas a sus dueños. Muchos de estos negocios no existían antes en Cuba, o si existían su servicio era paupérrimo y realmente la población no los utilizaba, ejemplo claro de esto son los cines de la Habana, que fueron destruídos en un 95% por la desidia y la falta de mantenimiento, en una ciudad que llegó a tener en 1959 más salas de cine que Nueva York y París.  Tras esta apertura, empezó a notarse enormemente el impacto del extranjero debido al aumento del turismo y la enorme cantidad de exiliados que volvían a visitar la familia. Otra cosa cambio, y es que el país fue poco a poco tomado por militares en cada uno de los puntos de interés, con el caso particular del consorcio empresarial GAESA, gestora de gran parte del producto interno bruto del país.

Pero era demasiado bueno para durar. Tras una negociación entre gobiernos norteamericano y cubano y con la mediación del Papa Francisco, Cuba libera a un prisionero político de nacionalidad americana y Estados Unidos liberá a 3 cubanos que realizaban tareas de espionaje en ese país y más tarde liberaría a los otros dos restantes. A partir de este trueque ambos países intentaron dar pasos de acercamiento ante la mirada de millones de cubanos esperanzados por terminar tantos años de odio y enfrentamientos, familias divididas y sueños truncados. Pero no funcionó, algo falló, muchos lo atribuyen al poder influyente que Barack Obama ejerció sobre la pequeña isla. En una flamante visita protocolar, el presidente norteamericano fue recibido por la gente cual mesías salvador tras bajar del avión presidencial, en conferencia de prensa ensombreció a su contraparte y con su discurso empoderador encendió la llama de la esperanza como nunca se había visto en Cuba. Esto radicalmente cambió la actitud del gobierno cubano, que, cual niño inmaduro y acomplejado, comenzó a echar para atrás todo lo avanzado en este acercamiento. De paso, se volvió a limitar muchas de las medidas que años antes habían otorgado pizcas de libertad al pueblo.

Sin embargo, algo perdura todavía... Y es que a pesar de que la maquinaria propagandística está completamente controlada por el país, se comenzó a notar el impacto de dos aliados tecnológicos que están cambiando la mentalidad de la gente: el teléfono móvil y el Internet. El monopolio de las comunicaciones en Cuba: la empresa Etecsa, poco a poco a ido aumentando el acceso a Internet en varias regiones y los cubanos están encantados. Finalmente tienen comunicación con sus familias después de años de desconexión, finalmente pueden ver más allá de lo que ofrecen los medios cubanos, finalmente pueden aprender como funciona el mundo. El estado con esto recauda millones de dólares a costa de un pueblo hambriento, ya que tiene una de las tarifas mas costosas del mundo en el área de telecomunicaciones, pero la gente está contenta, al punto que algunos abuelos vieron por primera vez a sus nietos con esta tecnología. Por otro lado cada vez más cubanos tienen una cámara portátil en sus móviles para denunciar cuanta injusticia vean delante, otros comienzan su carrera de youtubers, y algunos incluso usan los videos en directo como protección ante los ataques de los cuerpos represivos.

El Cambio es Ya!Cubanos acceden a Internet en redes wifi de pago en parques

Y de esto trata esta historia, de cómo aún con todo lo vivido en Cuba, con tanta miseria, tanta represión, tantas limitaciones, tantas violaciones de derechos humanos, traumas y prejuicios... aún con todo eso, han tenido que llegar los móviles y el Internet para que se empiece a notar un cambio de mentalidad verdadero. Muchos ya enuncian con slogans en Twitter como #ElCambioEsYa#Ni1Mas. como claro sentimiento de que ya es el momento para Cuba. Muchos hablan diferente y se atreven en entrevistas a acusar y denunciar, numerosos influencers dentro y fuera de la isla divulgan información vetada como OtaOla, Karlitomadrid, Eliecer Ávila, ChuchoDelChucho, JuanJuanAlMedio, PedritoElPaketero, FrankElMakina.., varias plataformas webs realizan el trabajo de periodismo verdadero, algunas incluso desde dentro de las fronteras como CiberCuba, ElToque, CubaNet, 14yMedio, DiarioDeCuba... hasta las cada vez mas importantes manifestaciones de protesta y disidencia interna como las acciones de Unpacu, Somos+Movimiento San Isidro, Clandestinos, Damas de Blanco, CubaDecide, Movimiento Acciones por la Democracia, Movimiento Cristiano de Liberación, organizaciones LGBT y por los derechos de los animales... Cuba está cambiando con la ayuda de la tecnología y cada vez es más notable, algunos ya llaman al 2020 como el año de la liberación.

Pero todo esto suena a lo mismo que pasa en cualquier país pobre en el que sus gobiernos lacayos y corruptos no satisfacen las necesidades de su pueblo, donde la democracia podrida sigue hundiendo en la miseria a los pobres y salvando las riquezas de los ricos. Y bueno, quizás es cierto, nadie tiene la verdad absoluta, pero los que así piensan quizás no lo sigan haciendo cuando conozcan el impacto enorme de la propaganda constante, intensa, omnipresente y totalitaria que se hace en Cuba. En este país donde hay no propaganda comercial, no hay McDonalds, no hay KFC, no funciona ni Amazon, ni Visa, ni Mastercard... está completamente infestado de propaganda estatal, totalitaria y socialista. A donde quiera que mires en Cuba la ves, en la televisión, en la radio, en la prensa, en los murales, en los carteles, en las paredes, en las estatuas, en los monumentos, en las canciones... básicamente en cualquier forma de expresión humana.

Lo curioso es que esta propaganda dueña del mensaje bondadoso, solidario y humanista a pesar que ha cansado y saturado la mente de todos, aún logra dominar y controlar silenciosa y asintomáticamente la psicología de masas. Si se le pregunta al cubano promedio sobre esto dirá que no le interesa, que no le presta atención, que tiene problemas mayores de que preocuparse, con alguna presión quizás confesará que se limita a cumplir con lo establecido para "no buscarse problemas" y que su preocupación fundamental es "resolver"; gracias al enorme mercado negro existente, los cubanos pueden sobrevivir al límite de legalidad. Pero lo que ignoran prácticamente todos es que están cegados e influenciados poderosamente, ignoran que un virus maligno los corroe en su interior haciéndolos los intolerantes al cambio, hostiles a cualquier crítica, ingorantes a otras formas de gobierno. Este virus de la propaganda, junto con la represión policial, accionan en sus mentes mecanismos de autocensura, de autoengaño, de una necesidad automática de defender la tierra si alguien la ataca, aún cuando el ataque no sea tal o esté dirigido exclusivamente al gobierno, este virus hará que se tomen todo personal, se defiendan ante todo argumento, anulando así toda posibilidad de raciocínio o pensamiento crítico. Y es que, como buenos alumnos del ministro de propaganda nazi Joseph Goebbels, los revolucionarios y especialmente Fidel Castro, han contaminado y torcido la mente de los cubanos a base de mentiras constantes, exageraciones rimbombantes y verdades ocultas. Lo han logrado tanto en la mente de cubanos de dentro como en los cubanos de fuera, porque muchos creen que por salir de las fronteras escapan de este efecto, pero no se percatan que esa forma de pensar durante años ha moldeado su carácter y les hace pensar en cierto grado silimar a sus compatriotas de dentro. Este fenómeno es el responsable de la incapacidad de este pueblo para reaccionar y defenderse de la injusticia que vive por más de 60 años. Por ello muchos creen que no ha cambiado nada en Cuba, otros prefieren creen que, a pesar de este gran problema, el cambio ya esta llegando y sobre todo, ya es iniminente.

Una historia personal

Este fenómeno puede describirse mejor con una historia personal, una historia de una persona que crece en el seno una familia defensora de la Revolución. En mayor medida por sus abuelos, en menor medida por sus padres, pero en general su concepto de humildad implicaba cumplir con lo establecido, y lo establecido era lo que orientaba la Revolución. Tanto así, que cuando le ofrecen ser parte de una organización juvenil comunista acepta sin dudarlo, a pesar de ciertas advertencias de su madre. Lo hizo porque lo creyó correcto, por ser buen estudiante, por ser buen ciudadano o incluso buen hombre. Creció con ese ideal pero rodeado de una dura realidad, todo lo dura que puede ser la realidad de un barrio pobre y violento, donde muchos jugabab al fútbol en las calles y sin zapatos, y donde las fiestas populares terminaban casi siempre con apuñalamientos. Los ideales le dictaban que había que ser revolucionario, la realidad le mostraba que todo estaba mal. Llegada la edad de pensar, conoce a colegas que tenían un punto de vista opuesto y se queda sin respuesta cuando le dicen que los pilares de la revolución: la salud y educación gratuita, no eran realmente gratuitos, sino que eran cobradas de antemano y por eso teníamos un salario prácticamente inexistente. Ese día su cabeza hace crack quizás por primera vez y poco a poco empezó a cambiar su forma de ver la Revolución. Esta persona nunca fue tan revolucionario como para defender las incongruencias, negligencias y absurdos que se veían en Cuba, por el contrario, muchas veces intento buscar explicaciones, presentar claramente los problemas e incluso intentar resolverlos, pero muchas veces se le hizo bajar la cabeza para evitar problemas, otras se le trató de excesivo, y otras notó que la mayoría no deseaba arreglar nada. Cada vez su pensamiento se volvía mas crítico y contestatario, pero cada vez tenía que ocultarlo más.

Llega el día de volar a otros horizontes, de probar otras experiencias más allá del Mar Caribe y la propaganda comunista. Y al poco tiempo de aterrizar en el nuevo mundo, en una discusión con otro cubano se debatía la naturaleza asesina y tramposa del compañero Fidel Castro. Él defendía vehementemente que no, que no habían pruebas, pero además en su mente Fidel Castro podía ser el más inepto e intolerante de los gobernantes pero jamás un asesino o un vil tramposo. Esto le llevó a que le acusaran de comunista por absurdo que le pareciera. En otro debate sobre la existencia de violencia, prostitución infantil y una falta total de derechos humanos en Cuba, esta persona no podía creer que de Cuba se dijeran tales exageraciones. Mas su interlocutor dijo algo que fue crucial: "búscalo en Internet!", esta frase le acosó por días y como estaba descubriendo la totalidad del Internet en aquellos primeros días en el capitalismo, intentó buscarlo casi seguro de que no encontraría nada relevante. Para su sorpresa sí que encontró, montones de datos, fotos y videos aparecían por cada temática. Pero tras unos momentos, pensó que eran incoherentes, manipulados, exagerados... y no quiso ver más. Hasta que un día se percató del terrible fenómeno, se percató que estaba limitándose por cuenta propia, que no quería ver o escuchar nada negativo de Cuba, que había algo que le hacía sentir aversión por aquellas críticas hacia su país, o incluso hacia el gobierno de Cuba. 

Tras analizarlo se decidió a hacer algo valiente: enfrentar la extraña sensación y acto seguido se propuso ver cuánta información negativa acerca de la Revolución Cubana existiera en los "tropecientoquillones" de Terabytes existentes en el Internet. Y así fue... el resultado? La confirmación absoluta y total de que la propaganda y el adoctrinamiento recibido por más de  casi 30 años de vida le habían manipulado. Que le habían provocado en su mente algo parecido a lo que experimentaría una persona que le dicen que su padre es un asesino, un violador, un ladrón o un corrupto. Su primera reacción sería lo negación, luego la duda sin reconocimiento, luego la aceptación progresiva pero casi inconciente y quizás, al final la aceptación y reconocimiento. Pero como llegar al final de ese proceso requiere un valor y un cambio fuerte de mentalidad, lo más probable es que termine defendiendo a su padre hasta el final de sus días o hasta que la realidad le de bruces en su cara, lo que suceda antes. No sabrá dar el beneficio de la duda, aunque esté medio mundo demostrando la terrible evidencia, no lo hará porque es su padre, su padre es bueno, lo conoce muy bien y no es posible que sea malo, eso es lo que ha sido su verdad toda su vida. Pues esto es lo que ocurre con gran parte de los cubanos hoy en día, no reconocen que su papá, el gobierno cubano, le ha estado engañando siempre. Que como otros gobienros engaña, corrompe, malversa, prevarica, incluso más que la media mundial, porque su papa gobierno tiene poder absoluto e imperecedero, pues como dijo Lord Acton: "El poder tiende a corromper y el poder absoluto corrompe absolutamente". 

Por suerte la persona de esta historia decidió ser valiente y cambiar sus esquemas para aceptar que tristemente, esa Revolución Cubana en la que vivió es una estafa criminal de las más extensas e importantes que ha visto la historia moderna. Esta persona no quiso ser más víctima de ese efecto que provoca la propaganda revolucionaria en Cuba: me cansé, renací, no quise seguir bajo El Efecto Paternalista de la Revolución Cubana.

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