EL MUNDO VIRTUAL Y SU REPERCUSIÓN FUERA DE ÉL

EL MUNDO VIRTUAL Y SU REPERCUSIÓN FUERA DE ÉL

La delgada línea entre la búsqueda de justicia y el alboroto mediático por medio de las redes sociales, cada vez es más reducida. Tan reducida que se ha transformado en una especie de juzgado, donde los jueces son la comunidad, la sentencia suele terminar en más acoso; y recientemente ha concluido con la vida de uno de los involucrados.

En los últimos días, las redes sociales en México se han visto saturadas por el suicidio del músico Armando Vega Gil –famoso por fundar la icónica banda de rock mexicano, Botellita de Jerez-, suceso ocurrido a partir de la acusación por parte de una mujer que acudió al Twitter de la versión mexicana del movimiento y/o hashtag #MeToo.  En dicha denuncia se acusaba al músico de haber abusado de la anónima a la edad de trece años. Se dice que al momento de saberse involucrado, Vega Gil hizo una invitación  a la susodicha y a los integrantes del movimiento para que se reunieran con las autoridades pertinentes, ante la negativa y dadas las circunstancias, sucedió lo que ya todos sabemos. Antes de quitarse la vida, el intérprete se dio un respiro y dejó una carta en donde daba algunos detalles de su decisión:

“En esta perspectiva, lo que menos deseo es que mi hijo se vea afectado por la falsa acusación que se me hace. Debo aclarar que mi muerte no es una confesión de culpabilidad, todo lo contrario, es una radical declaración de inocencia. No se culpe a nadie de mi muerte: es un suicidio, una decisión voluntaria, consciente, libre y personal”, escribió.

Sobre #MeToo

El movimiento vio la luz en Octubre de 2017 cuando en el New York Times, los periodistas Jodi Kantor y Megan Twohey, publicaron un reportaje donde se ponían en evidencia varias denuncias por acoso sexual, dirigidas al empresario y productor de cine Harvey Weinstein. De entre dichas denuncias, resaltaba la hecha por Ashley Judd, famosa actriz del medio artístico estadounidense. Días después otra actriz, Alyssa Milano, invitaba con el hashtag #MeToo, a unirse en una comunión de mujeres que en algún momento de sus vidas hayan sufrido acoso sexual. A partir de entonces el hashtag rebasó fronteras.

Sobre la cuestión de las denuncias contra Weinstein, tiempo después el productor se presentó en una comisaría por su propio pie. Tuvo que pagar una fianza de 10 millones de dólares para seguir en libertad mientras avanzaba el caso. Sin embargo, su calidad de vida se limitó en tanto le fue puesta una tobillera de seguridad, se le retiró el pasaporte y no se le permitió salir de Nueva York, además de que su productora hoy se encuentra en la quiebra.

En una nota del portal periodístico El País (publicada el nueve de diciembre pasado), se planteó que de las setenta denuncias hechas, en un inicio, sólo tres de ellas fueron llevadas a la corte, y que el caso de otra de las posibles agredidas, Lucía Evans, fue desestimado por ser considerado contradictorio en sus declaraciones.

De "este lado"

Con la relevancia que tomó el escándalo del caso Weinstein, en México la nota inicial la dio la actriz Karla Souza, quien denunció que había sido violentada por un director de alta jerarquía en la empresa Televisa. Dicho director, fue removido de su cargo, aunque más tarde la actriz –después de hacerse públicas unas fotos en compañía del denunciado- declararía que se había valido de su atractivo para conseguir papeles estelares en las producciones de ese y otros productores más. En otro caso la comediante Sofía Niño de Rivera denunció que el reconocido periodista Ricardo Rocha le “incomodó” durante una entrevista que Rocha le había hecho años atrás. En un mismo programa conducido por la periodista Carmen Aristegui, Rocha le cuestionó su papel de “mediadora”, al tiempo que se deslindaba de la acusación. Estos y otros casos del ámbito artístico en México, quedaron hasta donde se sabe, en las denuncias en medios, pero no en los ministerios públicos o instancias pertinentes. ¿Por qué será así? ¿Habría que plantear una serie de rasgos muy bien definidos para considerar "acoso" por parte de una persona? ¿Cuáles serían estos? En todo caso, a partir de dichas "denuncias", se creó #MeTooMusicosMexicanos.

¿Qué diferencia hay entre #MeToo y #MeTooMusicosMexicanos?

Quizá esa es la gran diferencia entre #MeToo y #MeTooMusicosMexicanos. Mientras que en la versión suscitada por  el caso Weinstein se llegó a reconocer a las denunciantes como el grupo de “The silence breakers”, por llevar sus casos hasta las últimas instancias, en México, los casos más sonados han quedado en meras especulaciones que manchan los nombres, tanto de las denunciantes como de los denunciados (ojo que con esto no quiero restar importancia a un movimiento legítimo, en busca de darle voz a quienes no puedan ser escuchadas en determinado momento, y que tal vez hayan solucionado verdaderos casos de abuso sexual o laboral).

Volviendo a los recientes acontecimientos del músico  Vega Gil, su vida se ha perdido, su carrera ha sido truncada por la complicada decisión que a consciencia él tomó. Es aquí donde la dimensión del hecho nos debe causar una reflexión más allá de impulsos ideológicos y de lo que el teclado nos permita escribir al querer dar una primera opinión. Bajo el tweet del supuesto abuso, hasta el día de hoy, el caso contra Vega Gil no se ha concretado en alguna carpeta de investigación oficial por parte de un ministerio público calificado.

Opiniones en contra y a favor por la decisión de Armando han salido a la luz, pero mientras las redes se llenan de ellas, el estado de derecho en México, demuestra una vez más que todo puede pasar a expensas de sus instituciones. En una perdida de justicia para cualquiera de las partes que pudiera resultar víctima.

 

 ¿Qué tan "válida" es una denuncia anónima hecha desde una cuenta?

Esa no es la cuestión aquí, como tampoco la es el creer que un camino como el suicidio, haya sido la muestra de la culpabilidad de un delito. Nos haríamos un lío -como de hecho ya lo es- si nos metiésemos a deducir la verdad detrás de todo el caso. Ese no es el deber mío, ni el tuyo, a menos que conozcas personalmente a una víctima, y decidas acompañarle en todo el complicado proceso que implica una denuncia apropiadamente hecha ante un ministerio público mexicano (de esos que tienen mala fama por impartir justicia a favor de quienes tienen para pagar por ella).

Está claro que la violencia contra la mujer es un hecho que ocurre cada vez con más frecuencia en México y alrededor del mundo. Pero creo yo, debemos poner -ahora más que nunca- atención en la violencia generalizada entre hombres y mujeres (y viceversa); sin distinción de género y viendo por la raza en común que somos los seres humanos. Pero sé que en tanto la fragmentación de las leyes, y la debilidad de éstas por ser aplicadas de forma correcta no avance, estaremos en un océano contaminado de lucha entre minorías con objetivos propios y no comunes a sus semejantes.

En opinión personal (opinión de un muchacho educado por una madre soltera, y de alguien que ha compartido momentos extraordinarios con mujeres), puedo asegurar que la mujer es grande desde el principio de ser mujer;  que es complemento inequívoco y crucial para una sociedad que no funcionaría ni un solo día sin su figura. Creo que somos más los que reconocemos el valioso papel que ejerce la ama de casa, la profesional y la mujer en cada una de sus ocupaciones. Creo también, que son más las mujeres que desean dialogar con el “macho” que puede llegar a pensar, sin escupirle a la cara o sin mostrar sus sublimes atributos naturales. Pero ahí es donde está la parte complicada, encontrar los conductos entre grupos en pro de la mujer y quienes hacen las leyes, para después entablar el diálogo necesario para arreglar los problemas de los que todos somos culpables en distinta medida. 

Por lo pronto, llamo a dejar las togas y los mazos, por un poco de reflexión para cada una de las actitudes y los actores de nuestra sociedad. Al final todos ocupamos un lugar de la misma, sea cual sea éste. La cuestión, quizá, sea la forma en que tomaremos en el futuro cada situación al vernos reflejados en ella.

 

Gc

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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