ESTADOS UNIDOS SOBRE MEXICO

ESTADOS UNIDOS SOBRE MEXICO

Es el mes de Mayo, se cumplen 173 años de una intervención militar en territorio mexicano. El saldo de esa intervención, fue la perdida de cerca de       2 000 000 de kilómetros cuadrados del joven estado independiente.

Para inicios del siglo XIX, tanto la Nueva España como Estados Unidos tenían una situación social, política y economía distintas. Mientras que Estados Unidos iba en ascenso económico -sobre todo por su mercado con las colonias aledañas e Inglaterra-, por su parte, el virreinato de la Nueva España se veía restado tanto en recursos como en mercancías, pues España entraba en una nueva guerra contra los ingleses en 1804, guerra que culminaría en 1809, para unir fuerzas contra la ocupación de Francia en territorio Español. Conflictos perpetuados dentro de las llamadas Guerras Napoleónicas.

Las pugnas de la corona Española desencadenarían una crisis política en tierras virreinales en 1808. Éste sería tomado como el primer intento de los criollos para independizarse de España, ellos consideraban que eran capaces de mantener una economía  propia, sin que la hegemonía española sirviera sólo para implantar sus leyes e impuestos desde la península. Más tarde, el grupo de Conspiradores, primero en Valladolid y después en Querétaro, lograrían levantarse en armas. Pero antes de la independencia de México, se entraría en un periodo de guerras civiles que seguían enfrentando a las fuerzas leales a la corona. En ese contexto, dos años antes de la firma de la independencia, España y Estados Unidos fijarían sus fronteras, que para entonces serían reconocidas en el Tratado Adams-Onís (1819-1821). En dicho tratado, la corona cedía a Estados Unidos el territorio de Florida, la región costera del golfo de México, entre el río Misisipi, territorio ocupado incluso antes del tratado. En el caso de su frontera Norte (con Canadá), se limitaron a establecer sus fronteras.

                                                    TIERRA A LA VISTA

Entre 1790 y al final de la guerra el territorio de Estados Unidos pasó de 2 301 km2 a 5 525 959 km2. Para ese crecimiento exponencial, los Estados Unidos se valieron de diversas formas de “negociación”. Primero se dedicaron a comprar los territorios que pudiesen estar en venta. Otra manera de anexión, era la ocupación por parte de sus ciudadanos, para después proceder a un tratado que legalizara la ocupación. La última de sus formas, era la ocupación militar. En el documento “Destino Manifiesto”, se establece que Estados Unidos estaba predestinado providencialmente para crear una nación que sirviera de ejemplo de grandeza y libertad. Ese fue el argumento ideológico que llevó a ocupar México.

Las cosas no habían cambiado del todo en México, si bien se había avanzado a formar una República -después de un corto periodo imperialista, y una república centralista-, no había acuerdos comunes entre los nacientes partidos políticos. Donde conservadores pugnaban por regresar a antiguos formatos de gobierno, y los liberales, por una autonomía al margen de influencias extranjeras e interiores como el clero.

                                                                TEXAS

La chispa que hizo estallar el contenedor, fue el territorio de Texas. Desde la compra de Luisiana a los franceses en 1803, Texas se había hecho una obsesión para los norteamericanos. Fue en 1843, cuando en el gobierno de John Tyler se intensificó el deseo. Aunque en el senado estadounidense se habían negado a apoyar esa iniciativa, del lado mexicano, la anexión de Texas fue considerada como una declaración de guerra. Ello, porque a pesar de la independencia fáctica de los pobladores de Texas, en el tratado Adam-Onís se había definido a Texas como parte de México.

Ya en el gobierno de James Polk la votación en el senado para anexar Texas se volvió a llevar acabo, entonces con 27 votos a favor y 25 en contra, se aceptaría la iniciativa. En Marzo de 1845, México cortaba sus relaciones diplomáticas con Estados Unidos.

Ya en aras de una guerra, Texas tenía una opción presentada por parte de los gobiernos vecinos. México concedería el reconocimiento legítimo de su independencia, y por su parte; Estados Unidos prometía que en caso de anexarse a su territorio, la frontera de Texas se extendería hasta el río Bravo. Todos sabemos cuál de las opciones tomarían los Texanos.

                                                   

                                                      LA GUERRA VS NADIE

México, la nación joven e inexperta pugnaba interiormente consigo misma. Los principales líderes seguían peleando por volver a los modelos de imperialista y federal. Aun con ello, se tomó la unanimidad por proteger la soberanía nacional. No obstante, el presidente José Joaquín Herrera aplicó una doble política, por un lado se debía proteger hasta donde se pudiese, la frontera Norte. Y por otra parte, se buscó dialogo con diplomáticos estadounidenses. Claro está, en el anonimato. Pero la cartilla presentada por el enviado de Estados Unidos, John Slidell, seguía sí o sí, con la pretensión de anexar Texas y que México lo reconociera. Todo ello desencadenaría el conflicto que tuvo lugar del 13 de Mayo de 1846 al 30 de Mayo de 1848. Dejando a México reducido a menos de la mitad de su territorio, con nuevos problemas internos y un sin número de perdidas tanto civiles como militares.

                                                      UN PODER PERPETUO

El resumen anterior, fue hecho como muestra de las políticas llevadas a cabo por Estados Unidos. Si bien las formas fueron cambiando a lo largo de lo que quedaba del siglo XIX y el pasado siglo XX, son muchos los rasgos intervencionistas que la nación norteamericana se ha tomado hacia otros pueblos. Que cada cual haga análisis desde su perspectiva, en mi caso ocupé un pedazo de la historia de mi país y sus deficiencias, mismas que le llevaron a un abismo que se extiende hasta nuestros días.

Por su parte Estados Unidos no ha dejado de ocupar las oportunidades que se le presenten para llevar a cabo su destino Manifiesto y la Doctrina Monroe, pero pareciera que el país con mayor poderío económico y militar del mundo se ha olvidado de una primicia importante: NADIE, ABSOLUTAMENTE NADIE NI NADA PODRÁ OCUPAR LA TOTALIDAD DEL MUNDO. A pesar de ello, en la convención de Bretton Woods (Conferencia Monetaria y Financiera de las Naciones Unidas), el poder que Estados Unidos poseía después de la primer y segunda Guerra Mundial, quedaba demostrado. La nueva forma de apropiación e invasión estadounidense sería la económica, pues el dólar quedaría como moneda base para hacer negocios a nivel global. Sí, el dólar tendría la capacidad de subsanar o degollar las economías del mundo. 

No sé si para bien, pero actualmente el poderío que el dólar obtuvo los últimos setenta años, ha ido perdiendo su monopolio, monedas como el Yuan, la libra esterlina o el Rublo comienzan a independizarse del dólar. Esa, es la guerra económica y comercial que se libra hoy en día. Por ello que Estados Unidos se vea en un conflicto creado por sí mismo, donde por una parte quiere mantenerse como la potencia que domina la economía mundial, pero por otra se cierra a esa misma economía para cuidar sus finanzas nacionales, hecho que lleva a grupos alrededor del mundo, a hacer negocios sin la intervención del imperio Trumpista.

                                 LA GUERRA FRÍA MÁS CALIENTE QUE NUNCA

Como bien se sabe en la época de la llamada Guerra Fría, se ocupaban los conflictos de otras naciones para medir la influencia y poderío de las dos potencias de entonces: E.U. y Rusia. Guerras como las de las dos coreas y Vietnam (por nombrar las más relevantes), sirvieron como tablero de ajedrez. Dejando sólo más precariedad y enemistades entre pueblos que de otro modo, habrían pugnado quizá; de otro modo sus diferencias.

En los últimos meses la crisis venezolana ha servido como tema mediático alrededor del mundo. Donde ese mundo opina y acepta versiones tanto del bloque norteamericano como del bloque conformado por China y Rusia. Algo es un hecho, en Venezuela se vive una crisis, pero quiero pensar que a estas alturas podemos considerar también como un hecho la intervención estadounidense en temas que quizá le competen de forma económica, pero no de forma militar. Dejando la soberanía venezolana como un chiste: el cual su pueblo no logra por bien contar. En conclusión, el cambio de régimen venezolano le compete sólo a los venezolanos. Hasta entonces los grupos políticos de dicho país estarán llamando al fantasma invasor de las barras y las estrellas.

Gc  

 

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