Jesús de Nazaret, héroe de ficción

Jesús de Nazaret, héroe de ficción

Tanto si es creyente, ateo, agnóstico, o como Ud. se defina, puede ojear esta entrada. No es mi pretensión influir en su opinión, sus creencias o cuestionar su fe, tan solo repasar algunos argumentos de historiadores y especialistas de las escrituras bíblicas

Todos contra Jesús

En primer lugar, dos caminos pueden explicar la figura de Jesús: por un lado el de la Historia mitologizada: tal vez un rabino llamado Jesús (más exactamente Yeshua) fue una figura real sobre la que autores fueron añadiendo elementos míticos, temas legendarios y narrativos de las viejas tradiciones, hasta dar como resultado una personaje más inventado que verdadero. Por otro lado está la Mitología historizada, lo mismo pero al revés, tomar las leyendas, profecías y mitos orientales y colocar en la cima del pastel a un personaje que dote de realidad a ese mundo literario.
Hubo un popular documental: Zeitgeist, que se esforzaba en tirar abajo a Jesús mostrándolo como un producto de mitología, sin embargo las simplificaciones y varios errores llevaron a los estudiosos del tema a contraatacar y desmontar parte de esas pruebas. Pero para otros tantos expertos de signo contrario, hay cartas mucho mejores que poner sobre la mesa como veremos a continuación.  A la idea de que Jesús es solo mito se la llama mitismo, y los principales argumentos mitistas serían estos, extraídos del experto David Fitzgerald:

El grafito de Alexamenos, la primera representacion de la crucificción

No hay registros directos de la vida de Jesús provenientes del siglo I. Ningún autor ajeno al cristianismo hace mención alguna durante todo el primer siglo, y no hay respaldo entre historiadores de la antigüedad. Probablemente piense que Tácito, Suetonio y sobre todo Flavio Josefo son testigos clave de la figura de Cristo, Pero en realidad ya de por sí Flavio Josefo escribió varias décadas después de la supuesta muerte de Jesús, y encima los expertos creen que el pasaje donde lo menciona es una falsificación. En cualquier caso, Josefo, Suetonio o Tácito no aseveraron nada sobre Jesús. Ellos se hicieron eco de lo que ya de por sí eran creencias acerca de Cristo, pero no dijeron que ellos tuvieran constancia de esa persona.
Se objetará que los primeros escritos del nuevo testamento son un registro válido, como las epístolas de Pablo, ¡quien fue en teoría discípulo directo de Cristo! Tal vez, pero es extraño que justamente Pablo ignore los detalles la vida de Jesús, Pablo no cuenta episodios que coincidan con los Evangelios (que son bastante posteriores), no hay citas, anécdotas ni siquiera mención de los milagros, y cuando habla de Jesús lo hace con mucha vaguedad ¿Por qué esa negativa a revelar nada del Maestro? Como sea, este problema fue atenuado poniendo el libro de Pablo en el sexto lugar, por detrás de los evangelios, que en realidad se escribieron varias décadas después. 

Por su parte, los evangelios no son fuentes de primera mano, sino que fueron tomando forma en un proceso que duró mínimo 100 años, y no es que fueran escritos por 4 seguidores de Jesús (Mateo, Marcos, Lucas, Juan), simplemente se les pusieron esos títulos a posteriori para dotarles de mayor autoridad. Emplear seudónimos para textos anónimos es algo común no solo en la antigüedad sino en toda la historia de la literatura. 

Para más Inri, la propia versión “oficial” de la vida de Jesús, la versión de los evangelios, es demasiado arbitraria. Como es sabido, existe gran cantidad de escritos de la misma época, del mismo género, estilo e intención religiosa que sin embargo no forman parte del canon bíblico sino que quedaron como escritos apócrifos. Los primeros cristianos no estaban de acuerdo en cuáles escritos tomar en cuenta y cuáles no. La decisión final sería hecha a lo largo de casi 4 siglos, pasando por numerosos concilios y sínodos para ajustar la versión más adecuada posible a las necesidades de la naciente iglesia Romana.
Por eso no es de extrañar que los propios evangelios se contradigan en varios detalles. Tras un análisis textual de los expertos, parece que el evangelio de Marcos es el más genuino y que presenta la versión más humana y menos divina de Jesús. El resto serían reformulaciones con añadidos menores que no acaban de encajar entre sí. La propia figura de Jesús varía de uno a otro como si se tratase de versiones distintas del personaje. En Marcos, Jesús parece bastante humano, en Mateo se muestra un Jesús más heroico, dispuesto a perfeccionarse, en Lucas tenemos un Jesús prácticamente santo y en Juan es poco menos que un ser sobrehumano.

los cuatro evangelistas

A ojos críticos parece claro que hay mucho invento de por medio, pero nada de esto indica que Jesús sea cien por cien ficticio, quizá hubo una persona real sobre la que se fueron añadiendo las características divinas que conocemos. Eso suena razonable, pero los expertos que sostienen esta idea no se ponen de acuerdo sino que tienen versiones divergentes. Para unos, el Jesús histórico pudo ser un líder con orientación política, para otros una especie de chamán, un sabio, un líder espiritual, etc. ¿Quién o qué era en realidad? Parece que todos los “Jesús Históricos” son en sí mismos versiones forzadas, malas adaptaciones de un personaje que solo tiene gracia en la novela original. Aun así los defensores de un Jesús histórico(los llamados historicistas) tienen algo importante qué decir:

Lamentablemente para los defensores del mitismo (y por fortuna para otros), no existe consenso ni certeza sobre si Jesús fue o no pura fantasía. Los historiadores y especialistas hacen lo que pueden pero no tienen una máquina del tiempo. Por eso aunque el sector mitista pueda sonar convincente, al sector historicista no le faltan buenos argumentos. Éstos aceptan que hay mucho mito en medio, pero aseguran que es igual o más probable que sí que existiera un hombre real.
Si bien mitistas e historicistas tienen cosas en común, (ambos estudian cómo se formó el mito y comparten métodos de investigación), historicistas como Fernando Bermejo afirman que el mitismo no se sostiene tan bien como afirman sus defensores. En su libro “La invención de Jesús de Nazaret”, afirma que las hipótesis mitistas tienen varias grietas, que sus argumentos necesitan hipótesis auxiliares que hacen que, tras un estudio minucioso, resulte más simple creer que sí hubo un personaje real. En su opinión es más sencillo y plausible ver en el fondo un personaje real inspirador del mito antes que entender quienes y por qué se dedicaron a inventarse a este personaje desde cero.
Sin embargo las probabilidades están ahí tanto para unos como otros y ninguno puede demostrar su hipótesis con plena certeza.

Para profundizar en las posturas historicista y mitista respectivamente: 
—Bermejo Rubio, Fernando. (2018). La invención de Jesús de Nazareth. Siglo XXI editores.
—Fitzgerald, David. (2010).Ten Christian Myths That Show Jesús Never Existed at All. Lulu.

E.J.Barzallo

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 25/06/2019