La carne de cultivo artificial

La carne de cultivo artificial

La dieta con carne es parte de la vida diaria de mucha gente pero basta profundizar un poco para toparnos con graves cuestiones.
Anualmente, más de 60 mil millones de animales son sacrificados para consumo humano, sin contar especies marinas. El consumo irá en aumento por la creciente demanda de China y otros países asiáticos a medida que aumente su poder adquisitivo. Pero a gran escala el impacto del ganado es devastador. La ganadería intensiva genera alrededor del 18% de los gases de efecto invernadero a nivel global, y la expansión de terrenos ganaderos es un factor clave en la extinción de la biodiversidad silvestre. Por si fuera poco, la crianza a escala industrial es causa de continuo padecimiento para millones de seres vivos. Numerosos expertos en nutrición defienden que el consumo de carne no es imprescindible en la dieta de la mayoría de las personas, y que la opción vegetariana es más saludable. Hoy existe una amplia oferta de alternativas o sucedáneos de la carne basados en materiales de origen vegetal que imitan tanto textura como sabor. Pero si eso no es suficiente, las células cárnicas pueden cultivarse en un laboratorio.


La primera hamburguesa de carne cultivada fue producida por el profesor Mark Post en la Universidad de Maastricht y fue preparada y degustada públicamente en Londres en 2013. El proceso de cultivo tardó tres meses y la carne costó 250 mil euros. Desde entonces se intenta producir carne sintética comercialmente viable y a día de hoy existen empresas que han patentado procesos de cultivo a escala comercial.
Hoy en día la ingeniería de tejidos permite cultivar todo tipo de células animales incluidas las células musculares en que se basa la producción de carne sintética. De acuerdo con los especialistas en biología molecular este tipo de cultivo implica tres procesos: 1. Seleccionar unas células precursoras, en este caso musculares, y proporcionarles el entorno adecuado para el crecimiento; 2. Hacerlas crecer en grandes cantidades en un entorno análogo a un cuerpo animal, y; 3. Inducir a que las células precursoras se conviertan en músculo esquelético mediante estímulos químicos o mecánicos.
El crecimiento y la conversión de las células en músculo esquelético son los mayores desafíos industriales que siguen existiendo. 
La carne resultante se parecería a la carne picada con la que se hace una hamburguesa en vez de a una pieza completa de carne, pues la carne de un cuerpo animal está estructurada en fibras, en la carne cultivada la organización de las células es más aleatoria.

Con el proceso adecuado se puede lograr que las células crezcan rápido y se dupliquen una vez cada 24 horas, mucho más rápido que en un animal. El desafío está en lograrlo a gran escala con un sistema biorreactor que contenga las células y luego hacer que éstas pasen de células precursoras a musculares. Para mucha gente, consumir productos de cultivo celular puede parecer desagradable, pero en realidad llevamos tiempo beneficiándonos del cultivo celular. En el campo de las vacunas (https://es.wikipedia.org/wiki/Cultivo_celular#Vacunas) y el tratamiento de enfermedades, las bio moléculas que se emplean proceden en gran medida de procesos de cultivo 

Por otra parte se trata de una cuestión de economización de recursos: el crecimiento de una vaca tarda unos 18 meses sin contar con la etapa de preñado (otros 10). En total son dos años y cuatro meses además de un espacio de unos 15 metros cuadrados. Encima, el cuerpo promedio de una vaca es de 300 kg pero solo 180 es carne de consumo.En cambio, los estudios indican que el cultivo de carne es mucho más eficiente. Para producir un Kg de carne de cultivo hacen falta unas ocho billones de células en un contenedor de 5,000 litros de capacidad que permita cultivar las células en capas además de una cobertura de líquido nutriente. Si las células se dividen cada 24 horas, se necesitarían 26 días para cultivar una cantidad de carne equivalente frente a los 28 meses para criar una pieza entera de ganado. El consumo de esta carne podría disminuir el impacto ambiental, se evitaría el trato cruel que recibe los animales y se incrementaría la eficiencia de la producción de carne.  

Si finalmente la investigación y la inversión logran solventar las cuestiones técnicas para hacer viable una industria de carne artificial, (y todo apunta a que eventualmente así será), queda una última barrera y quizá la peor: el tabú que supondría para mucha gente dar el paso y consumirla.

E.J.barzallo

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 02/07/2019

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