La cuarentena del hambre en América Latina

La cuarentena del hambre en América Latina

A raíz de la crisis global por el coronavirus el cual lleva hasta la fecha -miércoles 25 de marzo de 2020-  20.857 muertos, diferentes gobiernos en el mundo tomaron la decisión de ordenar cuarentena obligatoria para evitar que los casos se disparen generando crisis sanitarias como la italiana y la española en donde se han presentado la mayor cantidad de muertes superando a China, país donde surgió el primer brote del virus. Las medidas de cuarentena si bien son necesaria para salvaguardar la vida de miles de personas, lastimará económicamente a las comunidades más vulnerables, principalmente en países africanos y latinoamericanos donde cientos de miles viven del informalismo.

América Latina es una de las regiones más ricas del mundo, con múltiples recursos naturales y cientos de miles de personas podrían ponerse a la cabeza -en un futuro utópico- de la economía mundial, sólo superados por China, Estados Unidos y la India. Paradójicamente es la región con mayor desigualdad, relegando a más de 184 millones de personas a la pobreza extrema y 70 millones en la indigencia. Más de la mitad de las personas en condición de extrema pobreza viven del denominado ‘rebusque’, del ‘día a día’. Trabajar en lo que se pueda para poder alimentarse y pagar un techo para sus familias.

Comparando objetivamente América Latina con Europa, el primero no tiene nada que hacer con las medidas económicas y sociales tomadas en el viejo continente. Los europeos con una economía más sólida y un apoyo –aunque en la práctica no lo sea con todos, pues Serbia se quejó en los últimos días- en el bloque Euro, logística y PIB per cápita, una cuarentena es posible. Con crisis económica, claro. Pero posible. ¿Y en América Latina? pues...

Cuarentena, ¿necesaria?

La pregunta sobre si la cuarentena para esta fecha es necesaria, se responde con un rotundo . Las medidas tomadas en Reino Unido donde se intentó preservar la economía junto a controles sanitarios resultó en un rotundo fracaso, situación que llevó al país a designar la cuarentena obligatoria en las últimas horas. En resumen, no hay ninguna forma –excepto con una cura, para evitar el contagio, y/o en la remota posibilidad muerte- por coronavirus, que no sea la cuarentena. En todos los países, sin excepción. El problema surge cuando en los países latinoamericanos –y africanos-, donde los gobiernos no han hecho más que robar, asesinar y patrocinar pastores que se lucran con el negocio de la fe, se imponen cuarentenas sin planes sólidos para mitigar el hambre.

En Bogotá, la alcaldesa Claudia López, anunció un jueves que desde el viernes 20 de marzo el simulacro –que de simulacro no tenía nada, pues las autoridades tenían la facultad de multar a quien no ‘acatara la norma’- de cuarentena, haciendo excepción de personal de ciertos trabajos (periodismo, personal de salud, transporte público, enmiendas, domiciliarios, trabajadores de almacenes de alimentos, cocineros de restaurantes quienes solo pueden atender a domicilio, etc.) y las autoridades correspondientes. La situación que se tomó –aunque algunos lo nieguen- de afán, sin planes de contención, estuvo propiciando la cuarentena del hambre.

El jueves, el día antes del simulacro, muchas familias de escasos recursos tuvieron que desdoblarse trabajando y así obtener el dinero necesario para alimentarse los días viernes, sábado, domingo y lunes festivo, los cuales no podían salir a trabajar para comer. La alcaldesa, junto al Presidente Iván Duque -quien se pronunció horas después dando su apoyo a las cuarentenas que se llevaron a cabo en varias ciudades del país, luego de que le lloviesen críticas a su gobierno por intentar detenerlas-, anunciaron un grupo de medidas económicas para evitar que los más vulnerables del país vivieran el flagelo del hambre producto de la cuarentena: habitantes de calle; vendedores ambulantes; familias de estratos socioeconómicos 0, 1 y 2; desplazados por la violencia interna; migrantes venezolanos; trabajadoras sexuales; etc.

A pesar de que la noticia fue aplaudida por decenas de miles y por los medios de comunicación –quienes hacen un trabajo mediocre-, nadie fue capaz de preguntarles a las autoridades de salud y al Gobierno, ¿cómo van a dar con todas aquellas familias vulnerables si la incompetencia del DANE no ha podido ni determinar cuántos colombianos somos –tras pasar de 45, a 47 y luego a 46, tras el último censo de 2018- ?

El Gobierno dijo en ruedas de prensa que aumentarán el valor del subsidio entregado a los programas ‘Familias en Acción’ y ‘Jóvenes en Acción’ –quienes reciben la miserable suma de USD$35 mensuales-, a lo cual se suma un pago único para trabajadores informales -que no hacen parte de los anteriores programas- de USD$40 dólares, pagos para pasar la crisis hasta el 13 de abril que será el fin de la cuarentena –fecha programada hasta el momento, pues de aumentar más el pico, probablemente se extenderá. Todo suena muy bonito, pero nuevamente, ¿cómo van a dar con esas familias?

Si el DANE no fue capaz de contar –así fuese de uno en uno- cuántos colombianos somos en el país, ¿cómo va a determinar cuántos son trabajadores informales? ¿cuántos trabajadores sexuales? ¿cuántos migrantes?

¿Cómo? Cómo van a determinar cuántos son teniendo en cuenta que muchos de los trabajadores informales no hacen parte de ningún registro o apoyo económico -por factores como el poco dinero entregado y las filas que se dan entre las 3 a.m. hasta las 5 p.m. para entregarlo-, al igual sucede con el programa Adulto Mayor.

¿Cómo sabemos que el dinero no se lo robarán? Y más, sabiendo que en 2015 el director del Departamento Nacional de Planeación de entonces, Simón Gaviria, denunció que familias de estratos 5 y 6 –vamos, los riquillos de toda la vida-, hacían parte del Sisbén (Sistema de Identificación de Potenciales Beneficiarios de Programas Sociales), con puntajes extremadamente bajos recibiendo así subsidios por parte del Gobierno cuando NO LO NECESITABAN.

Consecuente la incompetencia del gobierno y las pocas cifras que se tienen sobre la pobreza multidimensional en el país, diferentes sectores económicos, políticos y sociales le pidieron al gobierno de Duque, que cesara el pago de servicios públicos y que mueva sus influencias en las altas esferas económicas para que los bancos cesen el cobro de obligaciones financieras mientras pasa la crisis por el Covid-19. Sin embargo, las respuestas no pudieron ser más desalentadoras. El día lunes 23, el gobierno anunció que no era posible detener el cobro de servicios públicos –el cual podría aliviar enormemente el bolsillo de los colombianos de bajos recursos- y la imposibilidad de detener el cobro de obligaciones financieras. Claro, a los multimillonarios hay que seguir engordándoles los bolsillos, los pobrecitos no tienen que comer.

El “simulacro” de cuarentena obligatoria, impuesto por la Alcaldesa Claudia López terminaba según el anuncio del jueves, el martes a las 00:00 horas. A raíz de las declaraciones del día viernes en la noche del Presidente Iván Duque, la alcaldesa cambió la fecha de finalización al martes a las 23:59 horas para así emparejar con la cuarentena obligatoria a nivel nacional que iniciaba el miércoles a las 00:00 horas. La situación agravó aún más el bolsillo de los menos desfavorecidos. Sin una solución para su alimentación, estadía y pago de servicios públicos –pues recordemos que lo que trabajaron el jueves, quienes viven del día a día, tenían que alcanzarles para viernes, sábado, domingo y lunes-, ahora tenían que seguir estirando las pobres monedas aruñadas que poseían para sobrevivir 19 días más. Por consecuente, muchos el martes aprovechándose del ‘desconocimiento’ –justificado, pues todos sabían que el martes seguían en cuarentena- para salir a trabajar y poder hacerse unos pesos más.

La situación fue más grave en el municipio vecino, Soacha, donde decenas de miles salieron en horas de la mañana a trabajar –muchos obligados por sus patrones, quienes a rajatabla anunciaron que quien no trabaja es despedido-, arriesgándose a contraer coronavirus. En Colombia, es comer o enfermar. Cientos de miles salían en Bogotá, Soacha y diferentes ciudades del país donde también había cuarentena, se presentaron las nunca ausentes insultadas de personas en redes sociales en twitter, tachando a la mayoría –evidentemente no faltó el sujeto que salió por cuestiones de ocio- de irresponsables. ¿Irresponsables por qué? ¿por ir a buscar dinero para alimentar a sus hijos?Qué fácil es para algunos juzgar con dinero en el banco y un plato de comida sobre la mesa.

Y mientras eso sucedía en Colombia, en el resto de América Latina las noticias no son muy buenas que digamos. En Argentina, el gobierno de Alberto Fernández, anunció el pago de 10 mil pesos para trabajadores informales y monotributistas, para así mitigar el impacto económico en los más vulnerables. A diferencia de Colombia donde no se tienen claro quiénes hacen parte de poblaciones vulnerables, el gobierno argentino tiene bases de datos con la información de estas personas. Además, anunció que quienes no estén, pueden ingresar a la web de la Anses, registrarse con todos los datos necesarios (así se realizará una posterior comprobación para evitar el pago a inescrupulosos que no hagan parte de comunidades vulnerables) para recibir el pago. No obstante, cientos de miles quedarán por fuera de las medidas. ¿Qué hará el Kirchnerismo?

En Ecuador, el gobierno de Lenin Moreno, anunciaron el pago de USD$60 a trabajadores informales, no obstante, no es claro cómo determinarán cuántas familias viven de aquellos trabajos. En Perú, al igual que en Ecuador y Argentina, se determinaron pagos a trabajadores informales quienes llegan a la escandalosa cifra de 72% del panorama laboral. USD$107 fue el monto establecido por el gobierno de Martín Vizcarra, sin embargo y nuevamente, no explican cómo determinar cómo llegarán a todos los afectados económicamente. En Brasil, en vez de mediosumar como los vecinos, el gobierno del radical anormal Bolsonaro anunció que las empresas del país podrían dejar de pagar a sus empleados por cuatro meses para enfrentar la crisis económica derivada de la enfermedad. Por la lluvia de crítica se arrepintió y hechó atrás el anuncio. Y en México, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, al igual quel su "amigazo" Trump, cree que el coronavirus es un chiste. Hasta el momento no ha tomado una solución radical para evitar el auge futuro de casos del virus que podrían generar decenas de muertos en un país con 129 millones de habitantes. Famosos y diferentes personalidades como Thalía, le han criticado fuertemente por sus declaraciones. 

 

Héroes de las cuarentenas

Bueno, héroes, héroes, lo que uno diga héroes, no. Pero sí más humanos y más determinantes para evitar que la mayor cantidad de personas padezcan de inanición. Terminando en el caso de Colombia, una de las mayores preocupaciones eran los menores que se alimentaban gracias al PAE (Programa de Alimentación Escolar), quienes en su mayoría no podían recibir más que uno de los tres alimentos diarios necesarios en su hogar. A raíz de esta situación, el Alcalde de Medellín, Daniel Quintero, emprendió como ninguno en el país la entrega del complemento de alimentación del PAE a las familias de los menores para los 19 días de cuarentena. Con base de datos de colegios de la ciudad, se terminaron las familias de escasos recursos que necesitaban el paquete alimenticio para su posterior entrega.

Y mientras las buenas noticias arribaban a la tan golpeada Colombia, a 1900 kilómetros de distancia, en El Salvador, el presidente Nayib Bukele hizo lo que ningún mandatario latinoamericano había hecho hasta el momento, evitar con todo el poder gubernamental el padecimiento de hambre. Bukele anunció la suspensión del pago por tres meses de la energía eléctrica, servicio de agua, teléfono, TV e Internet, el pago de obligaciones financieras y crediticias, créditos hipotecarios y arriendos de vivienda. Las medidas que fueron tachadas de populistas y de poco viables, han sido aplaudidas por muchos y en la práctica pueden funcionar. Al igual que en Colombia, en El Salvador no se tiene un registro claro de cuántas personas en extrema pobreza, vendedores ambulantes y otros sectores vulnerables hay, no obstante, el congelamiento de servicios públicos, alquileres y de pagos crediticios alivia mucho el bolsillo de quienes menos tienen. Nos guste o no Bukele, sus medidas son muy humanas y merecen un aplauso.

Otros héroes –de quienes hablaremos en otro artículo- han sido las misiones médicas de China, Rusia y Cuba - ¿quién lo diría? tres de los países más detestados ‘salvando patria’ a nivel global-, quienes han arribado a países como España, Serbia y el más grave de todos, Italia. Doctores, enfermeros, kits médicos y de aseo, maquinaria, camillas, entre otros, ha sido el apoyo otorgado por estos tres países. A esto se suman los grupos de personas con conocimientos de enfermería quienes se han sumado su apoyo en centros hospitalarios. Pequeños gestos que devuelven la fe en la humanidad.  

A lo anterior se suman los apoyos económicos, tanto de gente del común como de grandes personalidades –aunque aquí se puede discutir si es altruismo o simplemente para no ser juzgados en Internet- como Yatra, Amancio Ortega, Cristiano Ronaldo, Tomás Páramo y ‘La Vecina Rubia’, Messi, Justin Timberlake, Guardiola, Vanessa Hudgens, Ricky Martin, entre otros.

Todos unidos para detener el Covid-19

-César Zalamea

 

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