Nutella ¿Un Dulce Con Trasfondo Amargo?

Nutella ¿Un Dulce Con Trasfondo Amargo?

Aceite de palma, pasta de avellanas, leche en polvo, cacao y azúcar. Éstos son los ingredientes principales que componen a uno de los dulces favoritos y populares de nuestra época, la Nutella de Ferrero. Ya sea en pan tostado, pancakes, frutas, tortillas, arepas o simplemente a cucharadas, es una de las golosinas más consumidas a nivel mundial.

Ferrero, fundada en 1964 en Piedmont – Italia, es una de las casas de dulces y chocolates más importantes a nivel mundial y dueña de marcas muy conocidas como Ferrero Rocher, Nutella y Kinder, entre otros.

Antes de continuar, me gustaría dejar bien claro que no soy detractor del consumo de la Nutella y que aunque no soy su mayor fan, tampoco puedo resistirme a consumirla muy de vez en cuando. Ya que esas 200 calorías por porción que exhibe su empaque me resultan muy intimidantes.

Sin embargo, pienso que a la vez que disfrutamos de algo que nos da placer también debemos ser conscientes de lo que nos estamos llevando al cuerpo, y no sólo los componentes de los alimentos, sino el impacto medio-ambiental y social que ocurre detrás de la producción de algunos de nuestros favoritos. Y la Nutella, no está exenta de estas realidades.


La Polémica del Aceite de Palma

Desde hace varios años, el grupo ecológico Greenpeace tuvo a Nutella bajo la mira por el uso de aceite de palma entre sus ingredientes. El motivo es porque actualmente la producción de la oleína de palma es una de las prácticas más perjudiciales para el medio ambiente, dándose el caso con mayor gravedad en África y Asia.

La deforestación y destrucción de ecosistemas, es el problema más grande que genera la industria del aceite de palma en el mundo, dado que en los países donde se produce se suele eliminar amplias regiones forestales para favorecer al cultivo de palmas de donde extraer el aceite.

Esta campaña de Greenpeace contra Ferrero en un principio fue uno de los causales de la polémica sobre el consumo de Nutella en el mundo. Sin embargo, en la actualidad la ONG ha retirado su presión sobre Nutella y Ferrero, hasta el punto de luchar contra el boicot del que estas últimas han sido víctimas en reiteradas ocasiones.

El motivo es que estas dos grandes compañías han ajustado con el paso del tiempo sus modelos de producción para que estos sean cada vez más amigables y responsables con el medio ambiente.

Si bien el consumo de aceite de palma es objeto de polémica y no sólo por ser componente principal en el famoso postre a base de cacao producido por Ferrero, sino por la gran cantidad de productos comestibles que circulan actualmente en el mercado y que lo contienen como ingrediente sin advertir a sus consumidores sobre lo perjudicial que puede ser el consumo en exceso del mismo.

En la actualidad Ferrero detalla a sus consumidores y al mundo, que sólo compra aceite de palma a productores que ejecuten las prácticas medioambientales estandarizadas por la compañía, asegurando así un paso más en la disminución de la destrucción de ecosistemas naturales.

 


Las Avellanas de la Nutella ¿Producto de explotación infantil?

La segunda y no menos importante polémica que rodea actualmente al grande de los chocolates, Ferrero, es que las avellanas que adquieren para la producción de sus marcas tengan su procedencia en el trabajo infantil y la explotación laboral.

En un reportaje realizado por la BBC Mundo, explican el mercado de avellanas al cual se apegan grandes empresas como Ferrero y la forma en que estos operan.

El 75% de la producción mundial de avellanas se da en Turquía y el principal cliente de las empresas turcas de avellanas no es otro sino Ferrero.

La mayor parte de la recolección de estas avellanas es realizada principalmente por inmigrantes de otras naciones que se encuentran refugiados en Turquía y son víctimas de la explotación y la sub-remuneración por su trabajo. Lo que resulta más alarmante de esta situación es que los trabajadores suelen ser familias completas incluyendo niños entre los 9 y 12 años de edad.

Este trabajo suele ser realizado durante unas 10 horas diarias aproximadamente, en las que los recolectores ponen en peligro su integridad física ya que los árboles de avellanas suelen crecer en terrenos muy inclinados y escarpados. Y por supuesto no reciben ni el apoyo ni los materiales necesarios para realizar estas labores de forma segura.

Una de las situaciones más típicas y “normalizadas” en esta práctica es la de ver niños de 10 años de edad realizando estas labores de manera ilegal, ya que la ley turca establece que la edad mínima para realizar trabajos de medio tiempo es de 13 años y para tiempo completo debe ser al menos 15 años de edad.

El salario oficial establecido para este tipo de trabajos es de 95 liras (Aprox US$16) por día, mientras que la gente que trabaja de forma ilegal como es el caso de menores de edad e inmigrantes, gana apenas unas 65 liras (US$11) diarios, de los cuales tienen que pagar el 10% de comisión al contratista que les consigue el trabajo.

De acuerdo con la investigación realizada por la BBC, esta situación se mantiene debido a que aunque los granjeros y productores se opongan a las irregularidades, como el trabajo infantil, son los mismos padres los que insisten en que se les permita a los menores trabajar.

Al final de la línea de producción de las avellanas en Turquía se ubica el principal cliente de las mismas, Ferrero, que es responsable de la compra de un tercio de la cosecha total del país, que le resulta totalmente necesaria, dado que la producción anual de su producto estrella: La Nutella, equivale a las 365.000 toneladas.

Mientras que Ferrero explica en su sitio web oficial que para ellos conocer de dónde vienen sus productos es “esencial para asegurar los estándares de calidad”, los comerciantes contrarían este mensaje, expresando que Ferrero no investiga el origen de la cosecha ni en qué condiciones trabajan los recolectores.


La Solución de Ferrero

No todo es malo, no todo es caos y esclavitud disfrazada de trabajo con míseros salarios y peores ambientes laborales.

En el año 2012, Ferrero inauguró en Turquía el Programa de Valores Agrícolas, que consiste en el entrenamiento gratuito para los cultivadores de avellanas con el fin de que estos realicen su trabajo de la manera más eficiente posible.

Actualmente, en una de las granjas modelo desarrollada gracias a Ferrero, se cultivan árboles de avellanas que pueden producir racimos de hasta 21 frutos, mientras que lo tradicional son racimos que no superan las 5 avellanas en total.

La compañía Ferrero, en colaboración con diferentes agencias y organizaciones sin fines de lucro; capacita a productores, trabajadores agrícolas y demás miembros del sector productor, para que sean conscientes de cómo se puede hacer más sostenible el mercado de las avellanas.

Esto incluye también capacitación sobre los derechos de los trabajadores, el cómo evitar el trabajo infantil y la inclusión de la fuerza femenina en la cadena de producción.

Ferrero también asegura que el programa ha llegado a más de 42.000 agricultores, lo que equivale a aproximadamente el 10% de los 400.000 que hay en Turquía.

El portavoz de Ferrero en Turquía y Gerente General de la región, Bamsi Akin, indicó en una entrevista que si la compañía determinaba que uno de sus productores asociados utilizaba prácticas poco éticas entre sus procesos, “no lo tocarían”. Asegurando así el cumplimiento de los procesos requeridos por Ferrero y sus estándares de calidad.


En Conclusión

Personalmente y como dejé tácito al principio del texto, no me considero un fanático de la Nutella ni de los productos de Ferrero (por motivos personales  de preferencias en chocolatería); sin embargo, tampoco puedo evitar comerla ocasionalmente.

El fin de este blog no es el de ser uno más del montón que quiere atacar a ciegas a la marca ni mucho menos convencer a la gente de que el consumo de Nutella es dañino, ni intento demonizar el producto.

El fin de toda esta investigación, es el educar, el concientizar. Porque el ir por la vida sin preguntarnos el cómo funcionan las cosas, el trasfondo y sin indagar y aclarar lo que ignoramos no sólo es vacío sino irresponsable.

Somos directamente responsables del cómo nuestros actos y decisiones afectan en menor o mayor escala al mundo que nos rodea y el cómo podemos ser agentes de que siempre todo sea para bien y para mejor.

Entonces, quizá la próxima vez que estés en el supermercado y tengas el impulso de comprar dos kilogramos de Nutella, seas consciente de que realmente no necesitas consumir tanto y que no sólo tu organismo te lo agradecerá, sino también los bosques del mundo que actualmente son víctima de la deforestación indiscriminada e ilegal y los niños y familias explotadas que son una víctima más del consumismo masivo inconsciente.

- DARH

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