Putin ‘el tornillo’

Putin ‘el tornillo’

No hay mejor mote para Vladimir Putin en estas instancias de la vida, que ‘el tornillo’. Un exagente de la KGB quien por azares del destino terminó siendo el segundo presidente de la Federación Rusa tras la renuncia de Boris Yeltsin a su segundo mandato presidencial por casos de corrupción, problemas familiares y de salud. Un rockstar internacional que llama mucho la atención y personalmente me agrada. Carismático, bebedor de vodka y golpeador de osos. Una leyenda del siglo XXI.

Nadie, en el caótico 1999 pensó que aquel delgado caballero podría llegar a perpetuarse 24 años en el poder. Hace unos días, trascurridos dos años desde su última elección, nadie se imaginó que Putin llegaría más lejos de lo que había llegado, pues se conoció que lord Putin, por medio de la diputada de la Duma, Valentina Tereshkova -quien es conocida por ser la primera mujer en la historia en viajar al espacio, héroe de la URSS- presentó un proyecto de ley el cual, aprobado con 380 votos a favor y 44 en contra, permitirá que en las elecciones presidenciales de 2024 no se cuenten como limitación los periodos de mandatos anteriores, como quien dice, se reinicia el contador.

Putin, quien lleva dos décadas -20 años, 2 meses y 13 días constados hasta el lunes 16 de marzo de 2020- en el poder (alternado entre presidente y primer ministro –gracias a su cercanía con Medvedev), podría presentarse para dos periodos más y si gana (que es lo más probable), estar 12 años adicionales como Presidente de la Federación Rusa. Ante la situación, los detractores de Putin ya anunciaron en los próximos días una manifestación la cual llevará como enmienda el slogan, ‘Rusia sin Putin’, quien de continuar en el poder superaría tornillos leyendas como Zine El Abidine Ben Ali, Hồ Chí Minh, Aleksandr Lukashenko, Mathieu Kérékou, Stalin, entre otros.

 

Lord Putin el ajedrecista

Vladimir Putin, es uno de los líderes mundiales más polémicos de los últimos años, no solo por ser objeto de memes y leyendas urbanas -como sus peleas a puñetazos con osos-, sino por ser uno de los grandes ajedrecistas en las mesas del mundo. No solo es el líder de uno de los tres países más importantes y poderosos del planeta, sino que, en el Cáucaso, su palabra es la ley.  Desde su llegada al poder el 31 de diciembre de 1999, no solo ha sido contraposición con el gobierno de la OTAN y los Estados Unidos, sino ha sido decisivo en problemas regionales como el conflicto georgiano, la Guerra de Chechenia, la guerra de Osetia del Norte, la separación de trozos de Ucrania, la defensa –para evitar una intervención internacional- de Siria, su lucha contra el ISIS y Boko Haram, entre otras. La jugada de gasificar media Europa, avances militares y económicos y hasta la supuesta intromisión que permitió la elección de Trump como el 45º presidente de los Estados Unidos. Putin, visto por muchos como un héroe, es un líder adicto al poder, pues su intención en los últimos lustros, al igual que muchos líderes de África, Asia y Latinoamérica ha sido aferrarse al poder, atornillarse para evitar ser sacado a la fuerza, atornillarse no para hacer un bien a la ciudadanía sino para enriquecerse y aumentar el ego.

En Internet, es frecuente encontrar en comentarios de vídeos de Youtube (en su mayoría sobre el Nuevo Orden Mundial), foros y hasta grupos de Facebook, una gran admiración hacia Putin –y en años anteriores, Medvedev- debido a que lo consideran como el defensor de la paz mundial, la otra parte del platillo que equilibra la balanza de los poderes mundiales. El hombre que daría su vida por gente que no conoce –gente que no le importa en lo más mínimo-.

La popularidad de Putin crece día a día en Internet, en países ajenos a la propia Rusia, por el marketing ideológico que lleva a cabo RT, la cadena más poderosa después de la BBC y CNN, quienes desde Internet y TV dejan en evidencia países supuestamente democráticos y libres como Colombia, Chile, España, Perú, (como también supuestamente lo es Rusia, pero ellos no lo cuentan) por casos de corrupción, atraso en materias de derechos humanos, entre otros.

RT es tan popular y visitado en esos países, debido a que informarse de manera imparcial es tarea difícil y la cadena cuenta lo que los medios de aquellos países deberían contar. En Colombia, por ejemplo, los medios de comunicación son tan serviles al estado que en muchas ocasiones la gente no puede informarse de manera imparcial. Por eso, en los últimos meses, la influencia de Inna Afinogenova como presentadora de ‘Ahí les va’ ha generado un crecimiento exponencial en las visitas de Youtube para RT. Inna Afinogenova, no solo es carismática y bella, sino cuenta con un carácter y labores periodísticas excepcionales. Lamentablemente se queda corta cuando de Rusia hay que hablar, cuando la corrupción y el atornillamiento de Putin es materia de debate para un país que desde hace 20 años no ve otro líder.

Paradójicamente la mayoría de las personas que rechazan que los mandatarios de sus países, o sus vecinos, se atornillen al poder, sean partícipes de casos de corrupción y políticas retardatarias y contra los derechos humanos, como es el aborto libre, el libre desarrollo de la personalidad, el respeto a las comunidades LGBTI, la libre expresión y el desarrollo periodístico, al igual que Inna Afinogenova, se quedan callados ante lo roja que es la situación en aquellas materias dentro de Rusia. Muchos de los rusos tienen que usar VPN para poder ver páginas que están prohibidas por el Kremlin, unas por políticas conservadoras y otras por ser ‘un peligro’ para la seguridad nacional. Medios de comunicación, redes sociales y foros han sido prohibidos.

Aquella situación es tan extrema que raya en lo absurdo. Países más corruptos y retardatarios como Colombia, criticado fuertemente en RT y por Afinogenova, no censuran en Internet páginas que van en contra de sus ideologías. La vida en Rusia es extrema, en todos los aspectos, tanto en la censura, el desarrollo libre, como por el invierno y el vodka en el desayuno.

 

La historia de Putin: Atornillándose desde el ‘99

 

Putin llegó al poder el 31 de diciembre de 1999, tras la renuncia inesperada de Boris Yeltsin como Presidente de la Federación Rusa. Putin, quien para entonces se desempeñaba como vicepresidente, fue elegido como Presidente Interino de acuerdo con la Constitución rusa. Su primera decisión fue la firma de un decreto que garantizaba inmunidad a los exjefes de estado, protegiendo así a Yeltsin quien era investigado dentro de Rusia y en Suiza por posible lavado de dinero. Putin, entonces emprendió la feroz guerra de Chechenia –La Segunda en el contexto histórico que dejó más de 60.000 muertos- quien utilizando el nacionalismo lo convirtió en un carismático líder amado por cientos de miles alrededor del globo. De aquella manera pavimentó su elección popular el 26 de marzo del año 2000 la cual ganó con el 52.99% de los votos por su determinación de erradicar el terrorismo Checheno producto de múltiples atentados terroristas contra la población civil; pretexto y bandera bélica que enarboló nuevamente en 2004 para su segunda elección.

En febrero de 2008, ya con 8 años en el poder y tras modificar la Duma, fue elegido como Primer Ministro en la presidencia de Dmitri Medvedev, quien no fue más que un títere suyo puesto por la incapacidad para un tercer mandato consecutivo debido a que la Constitución Rusa no lo permitía. Medvedev en el poder no pudo más que mandar junto a Putin, una bicefalia que permitió en la crisis económica de 2008-2009 en territorio Europeo y Asiático, esquivar grandes problemas financieros gracias a la venta de hidrocarburos. Como si fuese poco lo anterior, una crisis económica y una guerra en curso, Putin/Medvedev tuvieron que afrontar la crisis de la guerra de Osetia del Sur, el cual resultó en la independencia de Osetia quien hacía parte de Georgia, un acérrimo enemigo del gobierno ruso.

Tras una reforma constitucional, manifestaciones multitudinarias entre 2007 a 2011 por sectores de extrema izquierda y extrema derecha contra Putin y Medvedev por actos de corrupción y perpetuación en el poder, que fueron silenciadas a ‘collejas’, la finalización de la guerra de Osetia y la guerra de Chechenia, Putin, fue elegido como presidente para el periodo 2012-2018, con el 63% de los votos, elecciones que fueron denunciadas por fraude y que evidentemente no llevaron a nada.

En su tercer periodo se vivieron cientos de situaciones entre las que se destacan su apoyo militar a Siria en su guerra civil para evitar una intervención por miembros de la OTAN y los Estados Unidos, una feroz guerra contra el ISIS y Boko Haram quienes habían desencadenado el caos en África y Oriente Medio y la anexión de Crimea tras la guerra civil ucraniana, la supuesta intromisión en las elecciones presidenciales estadounidenses en 2016 que desencadenó en la elección de Trump, entre otras. A mitades de 2018, fue electo nuevamente, como presidente para el periodo 2018-2024, con el 76,67% de los votos, desencadenando una ola de repudio dentro y fuera del territorio ruso debido a que muchos consideran fraude su elección, sin olvidar que se ha aferrado a su trono como un bebé a un juguete.

Putin finalizará en mayo de 2024, la impresionante cifra de 24 años en el trono–aunque muchos digan que lo de Medvedev no cuenta- y de querer lanzarse nuevamente a elecciones en ese año, ser presidente para el periodo 2024-2030, y de lanzarse y ser elegido otra vez, estar en el poder entre 2030-2036. Estaremos atentos para ver el final de la autocracia de Lord Putin.

 

-César Zalamea 

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 16/03/2020

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