Títere puesto a dedo

Títere puesto a dedo

Cuando Raul Castro dijo en febrero de 2013 que iba ser su último mandato, todo el mundo señalaba a Miguel Díaz-Canel Bermúdez como su sucesor, ya que era la marioneta más adiestrada para seguir las órdenes de un avejentado y enfermo Castro, que ya no se encuentra en las mismas condiciones para seguir dirigiendo.

Muchos esperaban que sin los Castros al poder, Cuba se abriría al mundo en busca de reformas económicas que cambiarían el desarrollo del país. Pero la verdad es que solo era un cambio de imagen, una imagen más joven, sin uniforme militar y sin las manos manchadas de sangre; pero con las mismas ideas dictadas por el tirano que esta vez preferiría dirigir desde su silla como primer secretario del Partido Comunista, el único partido político permitido en cuba y que tiene más poder que el propio gobernante.

Que se puede mencionar de este personaje que ya cumple un poco mas de un año al mando, pues nada bueno. El país se encuentra en una de las más fuertes recesiones económicas de las últimas décadas, debido a la caída de sus mayores ingresos. El turismo, que cayó un 27% en comparación al año anterior, recibiendo 213.000 turistas menos, sobretodo los que provienen de la unión europea. Esta caída equivale a 12 millones de dólares en pérdida, aunque muchos dicen que son números optimistas porque la pérdida fue de mucho más que eso. Los pocos particulares declaran que esta caída se debe a la baja calidad del servicio en comparación a los altos costos del país, y que a fin de cuentas los más perjudicados por esta baja son ellos mismos que deben pagar todos los meses impuestos por su licencia entre 500 y 600 dólares. 

El otro gran ingreso cubano que cayó, la reventa de petróleo venezolano producto de las sanciones económicas impuestas a este país por ser una nación involucrada en el tráfico de drogas, tráfico de oro, el apoyo al terrorismo y otras aberraciones que el régimen dictatorial de Nicolas Maduro comete a diario. Además de los ingresos provenientes de convenios médicos con otros países. Por ejemplo, el programa Más Médicos que operó hasta el 13 de noviembre de 2018, fecha de la ruptura del convenio entre Cuba y la Organización Panamericana de la Salud para el suministro de médicos a Brasil. Esto resultó ser un efecto dominó, sumándose tiempo después los servicios médicos cesados por el gobierno de Lenin Moreno en Ecuador, los oftalmólogos cubanos de El Salvador y más recientemente los más de 700 médicos en Bolivia tras la renuncia del dictador Evo Morales tras su fraude electoral. 

Fue Bolivia quien explicó mejor el porqué de esta retirada masiva de profesionales de la salud cubana. Al mencionar que estos eran explotados por el gobierno cubano, y que se quedaban con un porcentaje menor de las ganancias que les daba el gobierno boliviano por su labor; además de que muchos resultaron no ser médicos, si no espías que viajaban con pasaporte diplomático para influir en las políticas del país para desestabilizarlo. Esto causó tanta repercusión, que el gobierno interino de Bolivia rompió relaciones diplomáticas con Cuba, impidiendo las misiones médicas y restringiendo los suministros de gas a la isla.

Qué más puede hacer este gobernante para empeorar la situación. Pues hacer lo que hicieron sus amos del pasado, culpar absolutamente de todo al gobierno de los Estados Unidos. Pero ya su gente no cree en cuentos viejos, y desde que los cubanos han tenido acceso a internet, las plataformas digitales se volvieron el canal para denunciar las precarias situaciones de vida dentro de la isla. Esto obligó al gobierno actuar, endureciendo aún más sus políticas de censura.

En la actualidad el desabastecimiento es colosal, hay escasez de todo producto básico. Hay arrestos arbitrarios a diario en contra de activistas políticos y periodistas independientes. Hay diversas protestas ciudadanas en las calles pidiendo desde agua potable, hasta mejoras en sus viviendas que están a punto de caerles encima de lo deterioradas que están. Hace unos pocos días ocurrió un derrumbe en la vía publica del barrio Jesús María de la ciudad de la Habana, acabando con la vida de 3 niñas. Lo que desató la furia de toda la colectividad, y mas aún al enterarse que el gobierno les daría a las 3 familias afectadas, una indemnización de 350 pesos cubanos, que equivalen a unos 13.59 dólares.

Es por todo esto y muchas mas, que nos preguntamos hasta cuando, hasta cuando el régimen se burla de su pueblo, hasta cuando seguirá oprimiendo y maltratando a sus ciudadanos, hasta cuando seguirán encaprichados en un modelo fracasado. Esperemos que sea hasta que el pueblo se una, y junto a la diáspora recuperen la libertad que tanto se añora. Pero hasta el momento esta es la cruda realidad de un país amordazado.

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