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January 7th at 5:18pm

Australia Arde

Estas son imágenes del momento al que acabo de hacer referencia. Conduciendo desde el aeropuerto hasta mi casa tras regresar de la vacación en España. Conmigo en el coche van mi esposa y su tía, que vino a recogernos. El tema de conversación es, por supuesto, los incendios. Escojo este comentario de mi tía.

 

Arde Australia

El problema de tener un primer ministro (o presidente del gobierno) excesivamente cristiano es que piensa que cualquier problema relacionado con la naturaleza es asunto de Dios y la respuesta apropiada ante los desastres naturales es esa, rezar.

Este es nuestro primer ministro Scott Morrison, popularmente conocido como “Scomo”. Un hombre familiar, jovial, alegre, sencillo… Un optimista indestructible, que lleva por bandera el sueño australiano: tener una oportunidad. Un hombre de palabras tan altisonantes como huecas. 

Nuestro primer ministro llegó a liderar su partido como han llegado los últimos 5 primeros ministros de este país, dejando de lado a su líder. Hace 18 meses el primer ministro era su colega de partido Malcon Turnbull, cuando la popularidad de éste descendió en las encuestas, allí apareció Scomo, entonces tesorero del partido, para manifestar su apoyo al líder.

Al día siguiente de esta escena, Turnbull fue defenestrado por su propio partido, y su amigo Smoko, el del abrazo prometiendo lealtad, ocupaba su cargo como líder de la nación.

Scomo, cuyos verdaderos amigos son los banqueros y el poderoso lobby minero australiano, cree firmemente que el progreso de Australia pasa por continuar vendiendo carbón, gas y minerales a los grandes gigantes asiáticos. No quiere ni oír de lejos nada que pueda tener que ver con cuestionar una explotación minera o la contaminación medioambiental.

Por eso, cuando desde abril del año pasado un grupo de 23 jefes de servicios de bomberos y de agencias de servicios de emergencia estatales, han estado solicitando un encuentro con el primer ministro, para avisarle de lo que se venía encima en cuanto a incendios y pedirle más recursos. Scomo ha hecho oídos sordos y no les ha atendido. 

El solo ha querido ver en la petición de lo expertos un movimiento político. Otro grupo que me viene con el cuentito del cambio climático, debió pensar. Lo mismo que muchos de vosotros en vuestra cándida ignorancia todavía escribís bajo mis vídeos “El cuentito del cambio climático”. También él niega que esto tenga que ver con actividad humana alguna.

Es más, mientras los incendios arrasaban Australia y comenzaban a darse las primeras víctimas mortales. Nuestro primer ministro se tomaba una vacación navideña con la familia en un destino que intentó mantener en secreto: Hawaii.

Cuando regresó a Australia y finalmente acudió a visitar algunos de los lugares castigados por los incendios, no es de extrañar que hubiese gente sin mucha gana de estrecharle la mano. 

No escuchar a los expertos que llevan toda la vida combatiendo incendios, que conocen el bosque, y que venían llamando a la puerta del primer ministro desde el pasado otoño ha sido un error fatal. Estamos ahora sólo a comienzos del verano y Australia arde por los cuatro costados.

¿Como de grandes son los incendios, me preguntáis? Pues ahora mismo ya se llevan quemados unos 50.000 kilómetros cuadrados. Ese es el área de Costa Rica, o más que países como la República Dominicana, Haití o El Salvador. Una décima parte la extensión de España. En comparación, los incendios forestales en California en 2018, que según el Departamento de Silvicultura y Protección contra Incendios de California fue "la temporada de incendios forestales más mortal y destructiva registrada" en aquel estado, quemaron un área 10 veces menor que lo que ya llevamos aquí. Digo California, porque son los incendios que normalmente atraen más atención mediática y puede que os resulten más conocidos. Los bomberos californianos acuden ahora a Australia a ayudar y aprender; porque la magnitud y voracidad de estos incendios no la encuentran en su tierra.

Aquí hay incendios que se juntan con otros incendios y crean frentes de hasta 60 kilómetros. Bomberos que han de ser rescatados por helicópteros o mueren atrapados entre frentes. Incendios tan grandes que generan su propio clima: crean tormentas eléctricas llamadas ’pyrocumulonimbus' que pueden provocar más incendios. Cuando uno de estos mega incendios se origina no hay mucho que ya se pueda hacer. Apartarse de su camino lo más rápidamente posible. Australia ya aprendió esta lección en el verano de 2009 cuando el sábado del 7 de febrero se dieron unos 400 incendios que acabaron con la vida de 173 personas. Una fecha que ya está marcada en la historia de Australia como el sábado negro .

Un incendio puede incluso llegar a más, puede crear su propio tornado y catapultar la copa de un árbol a gran distancia como una bola de fuego. Uno de estos tornados sorprendió a la capital Canberra en 2003. Un coche de la policía voló por los aires, árboles fueron arrancados de cuajo… cuando el fuego pasó estaba claro que algo mas que un incendio había ocurrido. Nadie se explicaba entonces estos fenómenos y cómo el fuego había conseguido propagarse tan rápido. Ahora ya conocemos mejor lo que un fuego tornado puede hacer. Puede soltar a la atmósfera en 10 minutos tanta energía como una bomba atómica.  

¿Que es nuevo ahora en comparación con la temporada de fuegos característica de cada verano en Australia? Lo nuevo es que ahora estamos en medio de la peor sequía de nuestra historia; que acabamos de terminar el año más caluroso de la historia australiana. Y el más seco. Que el pasado diciembre fue el segundo mes más caluroso registrado nunca en el país y en dos días consecutivos se dio la temperatura más alta nunca registrada a nivel nacional. El récord está ahora en  41 grados punto 9 como media del país. Y os recuerdo que este no es un país chiquitito.

En definitiva que aquí estamos respirando humos y pasando tiempo en casa sin salir del aire acondicionado. En mi estado Nueva Gales del Sur. Ya se han quemado el 30% de los bosques. Quizás el 50% después de este fin de semana en el que escribo si se mantienen las horribles predicciones meteorológicas. Según un estudio de la Universidad de Sydney, sólo en este estado, unos 480 millones de animales salvajes han sido afectados por los fuegos. Estamos en estado de emergencia, por tercera vez desde mitad de noviembre. 

Por debajo de mi estado está el estado de Victoria, el siguiente más populoso. Allí la gente ha tenido que refugiarse en las playas y la marina ha acudido a evacuarles en barco. Muchas carreteras están cortadas, otras colapsadas con el tráfico de quienes intentan evacuar haciendo caso a las llamadas de las autoridades de abandonar numerosos áreas. Gente pasa la noche en sus coches, otros hacen largas filas en los supermercados para abastecerse, o ante teléfonos públicos porque los móviles están sin cobertura y no pueden comunicar. Hay cortes de energía, la gasolina escasea en las gasolineras porque ha de ser reservada para los servicios de incendios. Los humos de estos incendios llegan hasta Nueva Zelanda y están cubriendo de ceniza los glaciares de ese país

Esta es la ciudad más poblada de Australia, Sydney. Con más de 5 millones.

Hace poco más de un mes la calidad de su aire fue la peor del mundo. 

Con casi 5 millones de residentes, esta es la segunda ciudad más poblada, Melbourne.

La tercera es, Brisbane, 2 millones y medio al lado tiene la Gold Coast. (O Costa de Oro) la zona turística más importante de Australia.

La cuarta ciudad más populosa es Perth con dos millones de habitantes.

Esto es Adelaide, 1.300.000 residentes, la quinta ciudad más poblada.

Se ve lo que estos días todas tienen en común, el humo de los incendios. Hay otra cosa que tienen en común, todas ellas son las capitales de sus respectivos estados. Vamos a unirle la capital de la nación Canberra, que el día de año nuevo también registró la peor calidad de aire del mundo en un centro urbano, para así tener una impresión certera de la magnitud de este desastre. Y esta es, que algunas de estas ciudades están a miles de kilómetros de distancia. Los incendios están por todas partes.

En el momento de escribir estas líneas, hoy domingo 5 de enero, más de 100.000 australianos han recibido la orden de evacuar su hogar y escapar de la zona en la que viven, pero este es un país libre y nadie te obliga a ello. Imagina. Te lo dice el jefe de bomberos, te lo dice el gobernador de tu estado: “No podemos garantizar tu seguridad abandona tu hogar AHORA antes de que sea demasiado tarde” ¿Qué harías? ¿Te quedas y luchas por aquello que posees a riesgo de perecer? ¿O lo abandonas y puede que pierdas lo que podrías haber salvado? Esta es el dilema que vienen confrontando muchos australianos durante los últimos meses. Lejos de la oportunidad en la que cree nuestro primer ministro y cerca de la tragedia que prefiere ignorar.

Hasta la próxima,

La Paz.

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Categoría: Actualidad
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