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August 21st at 1:27pm

Bolsonaro, Conquistador del Amazonas

Hola humano,
Bienvenido a un cortodocumental de MarginalMedia,
Corren tiempos difíciles para el mundo. Y la política refleja eso.
Para nuestras comunidades latinoamericanas, los tiempos difíciles parece que han estado siempre ahí, parece que aún no conseguimos entender esto que llaman política.
No hace tanto aún que éramos repúblicas bananeras. Comandadas por el dictador de turno que hacía y deshacía a su antojo. Nos deshicimos de ellos para dar una apariencia democrática a nuestros parlamentos, que tras unas cuantas décadas acabaron por desencantarnos: llamamos a aquello bipartidismo. Dos grandes poderes, ahora de izquierda, ahora de derecha que engullían cualquier otra alternativa y se repartían los turnos de gobierno compitiendo a ver quien podía engordar más sus bolsillos mientras duraban en el poder. La corrupción ramplante nos abrió los ojos a todos.
O eso creímos cuando llegaron los profetas y revolucionarios prometiéndonos el oro y el moro. Y ahí fuimos de cabeza a adorarles. Los conocemos como populistas. Y mientras en Estados Unidos, Europa y algunas partes de Asia proliferan los de derecha, en Latinoamérica han venido proliferando los de izquierda.
Hasta ahora.
Desde comienzos de este año, en Brasil, lidera un populista de extrema derecha. Y sabido es que un populista de extrema derecha es peor que un populista de extrema izquierda, porque mientras que el izquierdista puede cargarse un país, el derechista puede cargarse el mundo. Y si ensalzamos a uno por atacar al otro, pues ya estamos en lo que digo, en no entender en qué consiste esto de la política. Y así vamos, como burros que escogen como líderes a quien rebuzna más alto.

Bolsonaro, Conquistador del Amazonas.

Como buen populista de extrema derecha, Bolsonaro, llegó al poder bien metido en el papel que se esperaba de un derechista puro y duro:
-llamando prostituta a una periodista a la que dijo que a ella no la violaría porque no lo merece.
- Diciendo que en Brasil no se aceptan los homosexuales y que un padre debería de pegar a su hijo si comienza a mostrar un comportamiento homosexual
- Diciendo que esta en favor de la tortura.
- Siendo racista: No aceptando las relaciones interaciales.
- Y diciendo que la población negra de su país no son mas que vagos y que no valen ni para procrear.
Bolsonaro ha llegado hasta la presidencia porque los populistas de izquierda le han allanado el camino. La corrupción de éstos, el despilfarro de los fondos públicos y la inseguridad ciudadana le auparon hasta el poder.
También su promesa de desarrollo económico. Desarrollo que para él pasa con arrasar la cuenca amazónica, a la que ha descrito como una región "improductiva y desértica".
El Amazonas. El río más caudaloso del mundo, una quinta parte del agua potable existente, la selva tropical más grande del planeta, la mayor biodiversidad, el principal generador de oxígeno hacia la atmósfera desde tierra firme… Todos conocemos la importancia de esta región que se extiende por 8 países, pero del que Brasil posee más del 65% de su territorio. Lo que ocurre en Brasil con la cuenca amazónica es de vital importancia para el planeta.

Y lo que viene ocurriendo es que la destrucción medioambiental que durante unos años logró reducirse, ahora se relanza. Brasil ya es el mayor exportador mundial de carne y de soja, sustentado por la creciente demanda de economías asiáticas, particularmente China. El 70% de toda la perdida ya sufrida de la amazonía brasileña se debe a la ganadería, después a la producción de soja, la tala ilegal, y la minería.
No se puede culpar al presidente Bolsonaro de la gran deforestación ya existente puesto que él tomó el poder el 1 de enero de este mismo año. Pero definitivamente, él está por la labor de impulsar la deforestación. En junio de este año, las cifras ya muestran un 88% más de deforestación que en junio del año pasado. En mayo, un 34% más que en mayo del año pasado. Ha sido justo acabar la temporada de lluvias en abril y acelerarse la deforestación dramáticamente.
El acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y el bloque sudamericano que Mercosur acordó hace poco más de un mes va a poner más presión para proteger la cuenca amazónica.
En sus primeros días como presidente, Bolsonaro emitió un decreto presidencial eliminando a la agencia indígena, FUNAI, del Ministerio de Justicia, y transfiriéndola al Ministerio de la Familia mucho más débil, y también entregando la responsabilidad de demarcar tierras indígenas al Ministerio de Agricultura, influenciado por los ruralistas que buscan la adquisición de tierras indígenas para deforestarlas.
La medida provocó la indignación de los líderes indígenas, que dijeron que amenazaba sus reservas, que representan alrededor del 13% del territorio brasileño.
Aproximadamente un millón de indígenas viven en la selva y dependen de ésta para sobrevivir.
En mayo el Congreso votó para anular a Bolsonaro, diciendo que FUNAI debería ser devuelto al Ministerio de Justicia y que debería conservar la autoridad para la demarcación de tierras indígenas.
Luego, el 18 de junio, el presidente tomó por sorpresa a la nación y al mundo al emitir un nuevo decreto presidencial sin precedentes que anuló la votación del Congreso en mayo. Bolsonaro menospreciaba así el poder legislativo infringiendo el principio de separación de poderes e ignorando la Constitución.
Aquello no gustó a los tribunales y el 24 de junio, Luiz Roberto Barroso, juez del Tribunal Supremo Federal de Brasil suspendió este segundo decreto presidencial devolviendo la autoridad para la demarcación de tierras indígenas a FUNAI y dictaminando la medida inconstitucional de Bolsonaro.
El fallo del juez Barroso es provisional y está a la espera de una sesión plenaria urgente de todo el Tribunal Supremo Federal para confirmarlo.

La guerra entre Bolsonaro y las instituciones por el control de la cuenca amazónica está servida.
Los conflictos de la administración Bolsonaro con los grupos indígenas surgen por todas partes.
Luiz Antônio Nabham García, jefe de la Secretaría de Asuntos de Tierras del Ministerio de Agricultura, afirma que no demarcará más reservas indígenas, a pesar del requisito de hacerlo en virtud de la Constitución de 1988.
El Ministro de Medio Ambiente de Brasil, Ricardo Salles, anunció en mayo que quiere cambiar el Fondo Amazonas. Este es un Fondo de aproximadamente $ 87 millones que las naciones desarrolladas, especialmente Noruega y Alemania, proporcionan a Brasil anualmente, para una variedad de programas que controlan la deforestación. El ministro quiere eliminar de ellas a las organizaciones no gubernamentales implicadas para que ese dinero no vaya a ellas sino que lo canalice el gobierno.
El estado de Pará tiene un proyecto de ley para procesar unos 30.000 títulos de propiedad a particulares que han ocupado tierras públicas. Títulos de propiedad que nunca han logrado obtener comunidades indígenas que han vivido en las tierras durante décadas ahora se pretenden otorgar a quien simplemente declare su intención de realizar labores agrícolas en ellas. Esto puede favorecer a los ladrones de tierras, que las ocupan para talar bosques ilegalmente o por mera especulación, para hacerse con ellas y luego venderlas.
Resumiendo, que en lo que va de año, Bolsonaro, conocido como el "Trump de los trópicos", ha invitado al presidente estadounidense a ser socio en la explotación de los recursos de la Amazonía. Ha atacado el trabajo de las agencias federales y su sistema de multas para castigar la deforestación, así como a los funcionarios públicos cuyo trabajo es proteger los árboles. Según él las agencias medioambientales tienen demasiada influencia, prohibe a los funcionarios de estas agencias expresarse públicamente, y se empeña en boicotear las leyes que protegen el bosque. El conflicto amazónico se calienta. Ya lo advirtieron los críticos, que la retórica anti-indígena y la postura pro-agroindustrial de Bolsonaro intensificaría las confrontaciones rurales. Por un lado, Bolsonaro, su administración, y los ruralistas impulsan vigorosamente su agenda.
Por el otro, asentamientos indígenas y tradicionales, con el apoyo de ambientalistas, científicos, y parte de la comunidad internacional, ofrecen feroz resistencia.
Cualquier cosa puede pasar.
Hasta la próxima, la paz.

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Categoría: Actualidad
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