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July 12th at 12:09pm

El Exterminio de las Especies

Hola humano,

bienvenido a un cortodocumental de MarginalMedia.

Este va sobre exterminio, que significa "acabar del todo con algo". El vídeo está construido en torno a tres estudios recientes. Tan recientes que dos de ellos aún no fueron publicados:

- El primero de ellos publicado este mismo mes va sobre cómo nuestro gusto por la caza está extinguiendo los animales grandes del planeta.

- El segundo de ellos que se publicará en abril va sobre cómo la dramática. reducción en el número de insectos amenaza con el colapso de toda nuestra naturaleza salvaje.

- Y el tercer estudio que se publicará ahora, el 1 de marzo, apunta a cómo la matanza de indígenas americanos pudo haber contribuido en su momento a enfriar el planeta, justo lo que parece que necesitamos ahora. Así que permanece atento al cortodocumental porque al final quiero preguntarte algo.

 

EXTERMINIO

Cuando de jóvenes vamos a la escuela nos intentan enseñar que hay animales vertebrados, invertebrados… que según su alimentación pueden ser  herbívoros, carnívoros, omnívoros… detritívoros… En fin, lo que luego la escuela de la vida enseña a la mayoría de los humanos es que en realidad sólo hay 5 tipos de animales:

- los que nos hacen mascullar: "mmhh, qué rico"

- Los que nos hacen exclamar: "¡Ahh que lindo!"

- Los que nos hacen vocear: ¡Ahh que miedo!

- Los que nos hacen gritar: ¡NNEE, qué asco!

- Y los que nos hacen pregonar ¡Hala, Qué bestia!

Los primeros son los que nos comemos, conectamos con ellos por nuestro apetito. Los segundos son nuestros animales de compañía, despiertan en nosotros el cariño y el amor, fuertes emociones. Pero no tan fuertes como las dos emociones más viscerales del ser humano: el miedo y el asco. Es más fácil olvidar un desamor que un incidente que te provocó miedo o asco. Los animales que nos provocan miedo suelen ser los más grandes, los que nos provocan asco suelen ser los más pequeños y por eso no nos importa mucho deshacernos de ellos, pensamos que no los necesitamos en nuestras vidas. Nos equivocamos, sí los necesitamos.

Los animales gigantes son conocidos como megafauna, son cruciales para mantener el equilibrio de sus ecosistemas. Un estudio publicado el pasado 6 de febrero en la revista Conservation Letters informa que el 60% de estas especies están condenadas al fracaso. Los científicos estudiaron las poblaciones de cerca de 300 especies de megafauna en todo el mundo y vieron que, al menos 200 especies (el 70 por ciento) están viendo disminuir sus poblaciones, y más de 150 enfrentan el riesgo de extinción absoluta.

Compararon sus resultados con los que ofrece la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, (una base de datos internacional que evalúa los riesgos de extinción para más de 60,000 especies) y vieron que la megafauna es mucho más vulnerable que todas las especies de vertebrados en su conjunto, (de las cuales el 46 por ciento tiene poblaciones en declive y el 21 por ciento está en peligro de extinción.

Los investigadores apuntaron que este prejuicio en la naturaleza contra las criaturas más grandes de la Tierra es "altamente inusual e inigualable" en los últimos 65 millones de años de la evolución posterior al dinosaurio. El prejuicio no existiría sino fuese por los humanos. La megafauna muere a un ritmo más rápido desde que los humanos hemos mejorado en matar desde la distancia.

La megafauna disminuye por el uso que hacemos de su marfil, sus pieles, sus aletas, su supuesto uso medicinal, sus huevos en el caso de los reptiles, su uso como meros trofeos… pero a tal vez debería de haber incluido a estas bellas criaturas en el grupo de los "Mmhh, qué rico" porque es el cazarlos por su carne la causa número uno del exterminio que estamos llevando a cabo. En otras palabras vamos a comernos nuestra megafauna hasta acabar con ella.

De la megafauna a la entomofauna, los insectos. ¿Y a quien le importa un puñado de bichos más o menos? Si total, en el mundo podría haber hasta 30 millones de especies de insectos. Si su biomasa (el peso total si los pusiésemos a todos juntos) es mayor que el todos los peces en los océanos y todo el ganado masticando hierba sobre la tierra. Es 17 veces mayor que el peso de toda la humanidad. ¿Asi que qué importa que se pierdan unos pocos? Unos pocos no sé, pero un 2.5% de esa biomasa cada año ya es un problema más serio.

Según revela un estudio que se publicará el próximo abril en la revista Biological Conservation y que analiza las publicaciones sobre este tema de los últimos 40 años, en las próximas décadas podríamos presenciar la extinción de hasta el 40% de las especies del planeta. En algunas partes del mundo los insectos están desapareciendo a velocidad vertiginosa

¿Debería de preocuparnos el tema? Considerando que los insectos comprenden cerca de dos tercios de todas las especies terrestres, y han sido la base de ecosistemas clave desde que surgieron hace casi 400 millones de años, ustedes sabrán. Considerando que son el alimento clave de peces, aves y muchos otros vertebrados, piensen ustedes.  Considerando que los insectos también son los principales polinizadores del mundo, y que el 75 por ciento de los 115 cultivos alimentarios más importantes del mundo dependen de la polinización animal, pues sigan pensando, a ver si los bichos, los que nos dan asco, los necesitamos con nosotros o no.

Nos quedamos sin insectos por la pérdida de su hábitat, la agricultura intensiva, la urbanización; la contaminación, por algunos factores biológicos, como patógenos y especies introducidas; por el cambio climático (especialmente en las regiones tropicales, donde ya está haciendo auténticos estragos con ellos) pero principalmente por pesticidas sintéticos y fertilizantes. Exterminio. Sin un replanteamiento de las prácticas agrícolas actuales, sin una reducción seria en el uso de pesticidas y su sustitución por prácticas más sostenibles y basadas en la ecología. los insectos están condenados al exterminio. Y con ellos seguirán los ecosistemas que ellos sustentan.

Y finalmente, de la entomofauna, a la homofauna, palabra que acabo de inventarme para denominar a ese quinto y último grupo de animales al que hacía referencia. Los que nos hacen exclamar; ¡Hala, qué bestia!. El que tercer estudio sobre el que hablamos hoy se lo dedico a ellos. La homofauna no es una especie que parezca en peligro de extinción por el momento; al contrario, proliferan. Su hábitat natural son las redes sociales y bajo los vídeos de este canal campan a sus anchas expresando su brutalidad y su simpleza. Es esta simpleza de encefalograma casi plano lo que les caracteriza. Animales que tienen el virtuosismo de simplificar la solución a cualquier problema social, no importa la complejidad de éste, proponiendo el exterminio del prójimo. Su argumentación nunca alcanza más allá de "que les tiren una bomba", "un tiro en la nuca" o cualquier otra frase que no requiera más de una docena de palabras.

Bueno pues a estos animales les digo que a lo mejor tienen razón. Que a lo mejor yo soy un pobre infeliz preocupándome innecesariamente por los problemas del mundo cuando la solución es más sencilla: exterminio, exterminio de la raza humana. El ejemplo puede que lo tengamos en el pasado.

En 1492, el año que un tal Cristóbal Colón desembarcó en el continente (o continentes) americano se estima que existían una población de  60.5 millones de humanos en él. Apenas 100 años después de presencia europea, la guerra, la esclavitud y enfermedades como la viruela, el sarampión, la gripe y el cólera eliminaron aproximadamente el 90 por ciento de estos habitantes, dejando solo 6 millones de hombres, mujeres y niños indígenas vivos. 9 de cada 10 humanos fueron exterminados.

Un estudio que cuando escribo estas líneas está a punto de aparecer en la revista digital Quaternary Science Reviews.) sugiere que ese exterminio contribuyó en su momento a acrecentar el enfriamiento el planeta durante la Pequeña Edad de Hielo (un periodo de enfriamiento más amplio que ya estaba en marcha y duró aproximadamente desde 1300 hasta 1870). La argumentación del estudio consiste en que una vez que estas decenas de millones de personas murieron en América del Norte, Central y del Sur, ya no pudieron cultivar. El bosque y las selvas ocuparon las tierras de cultivo, y  las plantas y los árboles se dedicaron a hacer lo que mejor saben hacer: respirar dióxido de carbono (CO2). Según los investigadores, este proceso redujo la cantidad de CO2 en la atmósfera, lo que llevó a un enfriamiento generalizado.

Los investigadores han hecho uso de estudios que muestran la cantidad de tierra que utilizan las sociedades indígenas actuales por persona, para hacerse una idea de la tierra cultivable que existía en América antes de la presencia europea. Atienden a que no todas las culturas indígenas usan la tierra de la misma manera. Por ejemplo México y los Andes eran áreas de actividades agrícolas de gran intensidad, mientras que en los Estados Unidos, algunos nativos cultivaban y otros usaban estrategias de caza basadas en el fuego, quemaban grandes áreas para canalizar a los animales a corredores donde luego podían cazarlos.

En total calculan que alrededor de 560.000 kilómetros cuadrados de tierra (un área algo mayor que Paraguay y menor que Chile), hizo la transición de tierras de cultivo a áreas silvestres.

Según los datos de estudios de núcleos de hielo en la Antártida, esta transición a la naturaleza fue responsable de una caída en el dióxido de carbono atmosférico global, de 7 a 10 partes por millón (ppm). A su vez, este cambio en el CO2 redujo las temperaturas del aire en la superficie globalmente en 0.15 grados Celsius. 

El estudio tiene sus detractores y creará polémica, pero ahí está el apunte; el exterminio de las comunidades indígenas americanas pudo reducir el calentamiento global del planeta en su momento. Y el problema lo tenemos ahora acentuado. Claro, que si exterminásemos 9 de cada 10 de los cerca de 8000 millones de habitantes que hay en el mundo. Y dejásemos que esas tierras de cultivos, minas y urbes volvieran a ser tomadas y restauradas por la naturaleza, a lo mejor le dábamos una oportunidad de sobrevivir a la megafauna y la entomofauna. Y solucionábamos otros mil problemas. No sé, a lo peor los bestias tienen razón. No sé…

En cualquier caso, animal, mi pregunta a ti, es la siguiente. Si tú realmente crees que la solución es una bomba o un tiro en la nuca a otro ser humano,. Si tú tuvieses la oportunidad de votar por un gobernante que propusiese el exterminio y lo alzases hasta el poder. Si propagasen un vírus químico que exterminase a 9 de cada 10 personas en el mundo como ya ocurrió en el continente americano… ¿qué te hace a ti creer, almita en pena, que tú no fueses a ser uno de los primeros en desaparecer de la faz de la tierra? ¿Estás tú entre el 10% más rico del planeta? Porque esos serían probablemente quienes quedasen. Un puñado de ricos que pudiesen pagarse el antídoto a ese virus y no necesitasen gastarse su dinero en bombas.

En fin, que antes de matar al vecino te lo pienses un poco, humano exterminador.

Hasta la próxima,

La paz.

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Categoría: Sociedad
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