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July 11th at 5:59am

Lo Bueno y Lo Malo de Los Retos

Hola humano,

 

Bienvenido a un cortodocumental de MarginalMedia.

 

Hoy echamos un vistazo al tema de los "challenges". ¿Que es lo que es eso?, la variedad de ellos que existen, por qué se han vuelto tan populares y qué podemos aprender nosotros de todo ello

 

Challenges, Lo Bueno y Lo malo

 

Rodrigo, fiel colaborador de MarginalMedia, entra en Youtube en busca de algo sobre lo que poder contarnos y entre los videos tendencia ve uno uno que llama su atención:

El Neymar Challenge, donde un chico se revuelca en el piso emulando al famoso jugador brasileño.

Después de ver 50 videos más del challenge, que la reproducción automática de youtube le sirve, Rodrigo decide sumarse al challenge y graba un vídeo de él con su participación. Rodrigo es uno más que acaba de ser atrapado por la RED social y afectado por el virus de la viralidad

 

Eso es lo que es un challenge: un reto a hacer algo que alguien propone y otros aceptan.

 

Retos han existido siempre. Desde que un humano quiso competir con otro o desafiarle han venido dándose todo tipo de retos. Pero a diferencia de los retos de antaño que a menudo consistían en reprobar o echar en cara a otro una acusación seria que obligaba ser reparada con un combate a muerte, los retos de hoy sirven más para unirnos que para separarnos.

 

Y eso gracias a las redes sociales, principalmente ésta, Youtube. Los retos, o challenges, que conocemos hoy es una acción que alguien suele proponer en un vídeo, y como nos divierte verla, comenzamos a replicarla hasta darle más y más viralidad. Nos gusta ver como gente diferente ejecuta una acción y reacciona a ella y nos gusta sumarnos a la experiencia y compartirla con otros, que nos vean como nosotros la hacemos. Para eso es precisamente  que dos amigos idearon Youtube en un garaje: para compartir vídeos.

 

Así que vamos a acreditar a YouTube como el creador del "challenge" moderno.

Más o menos se reconoce como primer challenge "oficial" el ya clásico Bucket Challenge de 2014. Challenge que nació con el objetivo de ayudar a los enfermos de esclerosis lateral amiotrófica, (o ELA) una enfermedad degenerativa que afecta a las neuronas motoras. El reto del balde consistía en nominar a alguien para que donase dinero a la investigación de la ELA. Si no donaba, la persona debía volcarse un balde de agua helada encima, grabar la acción, mostrarla, y luego nominar a alguien más. Por el número de personas que salieron empapadas deducimos que mucha gente prefirió el baño de agua helada antes que aflojar el monedero, pero igualmente se recaudaron millones de dólares para la causa. El challenge fue un éxito. El 8 de septiembre YouTube anunciaba que el fenómeno pasaba de los mil millones de reproducciones superando así al Harlem Shake, el fenómeno del año previo, que sin ser un reto oficial ni perseguir  objetivo altruista alguno, fue sin duda el video de moda en 2013.

 

¿Recuerdan aquello? "Con los terrorista". Alguien baila durante 15 segundos en medio de un grupo sin que el resto se mueva o le preste atención. Y de pronto todo el grupo se desmadra durante otros 15 segundos. A los 9 días de ser publicado el vídeo original el 30 de enero, ya se habían subido 11000 versiones del meme. El Harlem Shake ya nos desvela alguna clave del éxito de los challenges. Una más humana: el proveernos de nuestro minutito de gloria con un inocente pasatiempo que nos permite escapar de la rutina y generar sociabilidad, ya que en muchos casos no se da entre un grupo de amigos, sino en una concentración masiva de desconocidos que se unen por un objetivo común. Y otra más comercial: compañías e instituciones le vieron inmediatamente a la viralidad de los challenges la oportunidad de asociar su nombre de una manera no invasiva y favorable a estas modas. Ese fue el caso con el Harlem Shake de la empresa sueca Rovio, los creadores del juego Angry Birds; Facebook; o el ejército de los Estados Unidos.

 

También es el caso del más reciente challenge de este mismo año. El "10-year challenge" de Facebook, consistente en mostrar una foto de uno mismo de 2009 y otra de este año; y que de reto no tiene absolutamente nada, no es mas que una sublime horterada para dar rienda suelta a nuestro inherente narcisismo y mostrarle al mundo lo fantástico que lucíamos hace 10 años y cómo hemos mejorado aún más desde entonces. Una maquiavélica invención de Facebook para mejorar sus algoritmos de reconocimiento facial especulan algunos.

 

Bueno, pues al reto de los 10 años se ha sumado picaramente el Museo del Prado madrileño para promocionar sus obras; también activistas medioambientales han aprovechado para ilustrar el avance de la destrucción del hombre con imágenes de los casquetes polares o la amazonía

 

Especialistas en marketing sugieren a las marcas participar en retos y modas virales para posicionarse mejor en el mercado. Lo mismo funciona para las personas: los challenges son un buen vehículo para las celebridades mostrar un lado accesible y parahacer relaciones públicas.

 

Hasta aquí todo bueno (o casi todo) y aún hay más bueno; pero ya nos lo vamos a guardar para el final para poder acabar este vídeo con algo positivo. Ahora si hablamos de challenges hemos de hablar de lo que muchos tenéis en la retina. Los mencionados hasta ahora pertenecen al grupo de los llamados “white challenges” o retos blancos, referido a los retos sencillos, divertidos y seguros que generalmente se relacionan a una buena causa.

 

Pero también están los retos peligrosos que muchas veces no sirven para nada mas que para autolesionarse.

 

El Fire challenge, donde uno se moja en líquido inflamable, se prende fuego y salta a una piscina o un lago antes de quemarse vivo; el Salt ice challenge, donde alguien se pone sal en la piel de alguna parte del cuerpo, lo cubre con hielo y aguanta el dolor de esa quemadura el mayor tiempo posible; el infame Tidepod challenge, tragar una pastilla de detergente, reto que cobró presuntamente 6 vidas y numerosas intoxicaciones en jóvenes en 2017.

 

Igual que redes sociales y empresas de comunicación masiva toman crédito por lo bueno han de tomar responsabilidad por o malo; Netflix, ha hecho público un comunicado a comienzos de este año pidiendo a su audiencia que dejen de hacer el Birdbox challenge, surgido de una de sus películas y que consiste en hacer cosas cotidianas como desayunar, ir de compras o incluso conducir un vehículo, con los ojos vendados, como hacen los protagonistas de la película.

 

YouTube también ha movido ficha ha comienzo de este año prohibiendo los retos y bromas que puedan acarrear un serio riesgo físico o mental para el usuario. Lo que a mi me parece muy bien, pero no me despeja la duda de cómo de seria ha de ser la posibilidad de ese daño. Por ejemplo, el reto de la canela, que es más viejo que Matusalén, 

tragar una cucharada completa de canela en polvo, uno puede ahogarse o lesionarse el tracto respiratorio. El Washington Post lo incluye en una lista de los retos más peligrosos. Yo acabo de teclear "reto de la canela" en el buscador de YouTube y ahí están todos los vídeos.

 

¿Más retos peligrosos incluidos en la lista del Washington Post? Aparte de los 5 ya mencionados, el reto del condón, en el que se intenta aspirar un preservativo por la nariz y sacarlo de nuevo por la boca; el reto del agua fría: saltar a un lago congelado y nadar hasta la orilla, arriesgándose a ahogarse o sufrir hipotermia; el reto del agua caliente, beber agua hirviendo, causante de numerosas quemaduras; el Kiki challenge, uno de los más controvertidos, bajarse de un auto en movimiento, avanzar bailando, y volver a subirse al auto, causante de numerosos accidentes, algunos fatales; y el reto de la asfixia, puede que el más peligroso de todos: asfixiarse entre amigos para desmayarse y tener un efecto similar a drogarse… La estupidez humana es tan grande como su creatividad

 

¿Por qué son precisamente los adolescentes las mayores víctimas de estos retos?

 

Según numerosos psicólogos y sociólogos como la doctora Jennifer Thomas de la Universidad Wilkes, esto  se debe a que el cerebro adolescente, a pesar de que reconoce el concepto de riesgo-beneficio, tiende a sobreestimar el beneficio. Además, consideran mucho más satisfactoria la ganancia si el riesgo se corre en compañía de amigos o conocidos.

La posibilidad de obtener numerosas vistas, seguidores, o la admiración de algún grupo de amigos parece exceder el riesgo de ahogarse, sufrir quemaduras o intoxicarse.

La forma de ayudar a estos adolescentes, afirma la doctora Thomas, no es enfocarse en los riesgos del reto, ya que ellos son conscientes de los mismos; sino más bien en hacerles ver que los beneficios no son tan grandes como ellos creen. 

 

Hay muchos más challenges, la gran mayoría no pertenecen a ninguna de las dos categorías mencionadas: ni los buenos ni los malos, ni los blancos, ni los peligrosos. La mayoría no son más que retos simples, tontos, entretenidos. Son divertidos si lo consigues y son divertidos si fallas: el Cheese challenge, donde se lanza una loncha de queso procesado en la cara de un niño, o su equivalente canino el Dog Cheese challenge. El What the fluff challenge, en el que intentas engañar a tu perro haciéndole creer que has desaparecido tras una manta. El Snoot challenge, donde tienes que hacer que tu perro pase su hocico por un pequeño círculo hecho con tus dedos. El Invisible challenge, voy a incluir aquí. Hay que hacer creer a una persona que se ha vuelto invisible. Generalmente a un niño. Reto que de divertido no tiene nada y pone en evidencia la política de YouTube. Está claramente prohíbe vídeos en los que los niños experimenten severa angustia emocional. Busquen ustedes por este reto y van a encontrar docenas de vídeos en los que los niños lloran traumatizados mientras que sí, los adultos a su alrededor se divierten muchísimo; pero como yo les traiga un vídeo denunciando pedofilia o abuso sexual infantil, me topo con el rechazo de esta plataforma. Parece que las leyes están hechas para proteger la sensibilidad de los adultos, no los derechos de los menores.

 

El caso es que los challenges han alcanzado tal popularidad que incluso en la industria musical se han convertido en sinónimo de éxito. Si no que se lo digan Psy y su Gangnam Style. El improvisado challenge de tratar de imitar su coreografía aupó la canción a lo más alto. “In my Feelings” del cantante Drake se convirtió en tema del verano gracias al controvertido Kiki Challenge. El tema Level Up de la cantante Ciara, también tiene su propio reto

 

¿A qué se debe la popularidad de los challenges?

 

Según un artículo de la Universitat Oberta de Catalunya, los challenges nos atraen por la competitividad que despiertan en nosotros.

“A la dimensión que tiene el reto le añadimos el estímulo personal, de diversión y, también, de proeza” declaran.

Esto sucede con challenges donde tenemos que lograr algo que no todo el mundo logra hacer, ya sea lanzar una botella y que caiga de pie, lanzar una silla, no tocar el piso, etc.

“Triunfan porque implican a mucha gente, desde celebridades hasta gente anónima, que puede asumir el reto” afirman.

 

El mundo está cada vez más hiperconectado, pero la conexión personal es cada vez más escasa. El challenge es una puerta abierta a esa conexión personal Su éxito se basa en el reto y la inclusión de muchos en el.

 

Es el uso o abuso que nosotros hagamos de este vehículo de interacción personal lo que va definir el tipo de comunidad que creamos. ¿Vamos a usarlo para lastimarnos? Podemos. ¿Vamos a usarlo para entretenernos a costa de ridiculizar y traumatizar a otros? Podemos. Pero intentemos no olvidar que también podemos hacer lo que Martí Batres presidente de la Cámara de Senadores mexicana, propuso a sus colegas con su Tupperware Challenge: el reto de traerse la comida en contenedores al Senado y comer allí. Detallito que a algunos senadores les pareció una vacilada (porque prefieren salir a comer a un restaurante y cargarle esa factura al senado) pero que le ahorraría 130 millones de pesos a los gastos del erario de los mexicanos.

 

O impulsar retos como el Trashtag Challenge: limpiar la basura de nuestras playas y montañas; algo cada vez más necesario para la protección del medio ambiente. Los retos pueden contribuir a estimular movimientos sociales significativos, a promover iniciativas edificantes, a dar alas a ideas positivas; o no, o pueden a contribuir a ocultar todo aquello a lo que deberíamos estar prestando atención detrás del próximo reto insignificante de moda. De ti depende, de cada acción que ejecutes, de cada reto al que te apuntes, de cada vídeo que veas. 

 

Hasta la próxima, 

 

La paz

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Categoría: Actualidad
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