12.7 K vistas
January 4th at 10:37am

Una Trampa Llamada Isla Blanca

Hola Humano, 

Bienvenido a un cortodocumental de MarginalMedia de la serie "Los Lugares Más Horribles del Mundo”. Hoy vamos a volar hasta un lugar llamado la Isla Blanca, que está en Nueva Zelanda.

¿Cómo una isla con ese nombre, situada en un país tan privilegiado, puede ser considerado un lugar horrible? Porque pudiese ser que existan lugares a los que nunca deberíamos de ir.

Ese es el debate que quiere plantear este vídeo y al que te invito a participar: ¿hacemos bien dando rienda suelta a nuestra búsqueda de emociones fuertes y descarga de adrenalina o en ocasiones vamos demasiado lejos y el desconocimiento de la naturaleza y nuestro exceso de confianza nos llevan a ignorar los riesgos de meternos en lugares donde no deberíamos de estar? ¿Quién es finalmente responsable de un accidente cuando alguien se apunta a una aventura de alto riesgo: la persona que se apunta o quien ofrece el servicio?

Vamos con el vídeo y luego me cuentas lo que piensas.

 

Una Trampa Llamada Isla Blanca

Queenstown en Nueva Zelanda se promociona a sí misma como la capital mundial de la aventura. Nueva Zelanda era un lugar prácticamente desconocido para muchos hasta que a comienzos de este milenio, Hollywood nos lo incrustó ya para siempre en nuestra mente con la fantástica trilogía cinematográfica de “El Señor de los Anillos”, rodada íntegramente en esta esquina perdida del mundo. Desde entonces, quien no haya soñado alguna vez con visitar esta tierra seguramente es porque no aspira a ir algún sitio más allá de donde pueda llegar conduciendo su coche. 

Nueva Zelanda ha sabido capitalizar ese ansia aventurera que muchos llevamos dentro y ofrece una gran variedad de actividades turísticas. Un subconjunto del turismo de aventura es el turismo de volcanes. Visitar volcanes, cuanto más rugientes y humeantes, mejor

Auckland, al norte del país, es, con más de 1 millón y medio de habitantes, la ciudad más populosa, con diferencia, de Nueva Zelanda. También es la única ciudad grande en el mundo construida encima de un campo de volcanes. En concreto, 50, uno puede pasearse entre ellos.

A 8 kilómetros de la costa está la isla de Rangitoto, contiene el volcán más grande del país y ocupa tanto terreno como los otros 49 volcanes juntos. También es el más joven, pero por suerte no es el más activo. No ha entrado en erupción desde hace 600 años, de hacerlo la simulación que visteis junto a los titulares del vídeo podría hacerse realidad y llevarse por delante a un tercio de la población del país

El volcán más activo de Nueva Zelanda es más pequeñito pero tampoco se encuentra muy lejos de aquí. Sí, es el volcán de la Isla Blanca, que erupcionó a las dos y cuarto de la tarde del pasado 9 de diciembre. En ese momento había en la isla 47 personas, 16 murieron y otras 26 fueron heridas seriamente, la mayoría sufriendo quemaduras graves.

¿Deberían de haber llegado hasta aquí? ¿Deberían de haber estado autorizadas a pisar la isla? Autorizadas lo estaban. Esta es una isla privada. Aquí sólo llegan los científicos locales a chequear la actividad del volcán de cerca cada tres meses, y operadores turísticos registrados que tienen sus permisos para operar trayendo grupos de turistas hasta la isla. Las 47 personas que estaban en la isla cuando el volcán erupcionó eran todas turistas o guías. Una segunda erupción siguió de cerca a la primera. 

La isla es casi circular, de unos 2 km de diámetro, y se eleva a una altura de 321 metros sobre el nivel del mar. Sin embargo, esto es solo el pico de una montaña submarina mucho más grande, que se eleva a 1.600 metros sobre el fondo marino cercano.

Entre el cráter del volcán y el embarcadero hay apenas 700 metros de distancia. Es fácil intuir que en caso de un problema serio, como el que se dio, esto es una ratonera; no hay donde ir, la misma ruta que los turistas usan para subir es la más rápida por la que una posible lava pudiese descender.

Pasó lo que pasó y el resto es historia. ¿Pero podía y debería haberse evitado este accidente? La única actividad previa en Isla Blanca fue la minería de azufre al comienzo del siglo pasado. Aquello también acabó mal, en 1914 10 mineros murieron cuando parte de la pared del cráter se derrumbó..

Ahora se pensaba que el visitar la isla no presentaba riesgos que no pudiesen ser controlados. O al menos los operadores así lo aseguraban. (Buscar imagen) 

La asociación neozelandesa responsable del monitoreo de riesgos geológicos en el país se llama NeoGet. Para los volcanes tiene una escala de niveles de alerta que van de 0 a 5. Dentro de esa escala la Isla Blanca está típicamente en los niveles de alerta 1 o 2. Describe que "El nivel 2 es el nivel de alerta más alto antes de que ocurra una erupción, e indica 'disturbios volcánicos de moderados a intensos' con el 'potencial de peligro de erupción'" El nivel de alerta se movió del nivel 1 al nivel 2 el 18 de noviembre. Tres semanas antes de la erupción. Esto, sin embargo, no es más que un dato a tener en cuenta entre las distintas variables que los operadores turísticos manejan en el momento de decidir si suspender una actividad o seguir adelante con ella.

¿Cuál iba a ser la posibilidad de que el volcán entrase en erupción? Imagino que difícil saber, pero lo que sabemos es que hace 50 años esta isla era una isla boscosa y que grandes erupciones en 1981 y 1983 cambiaron su paisaje. Que fue entonces cuando apareció el cráter que ahora se nos presenta en forma de lago. Que en el 2000 aparecieron nuevos respiraderos en torno al cráter principal y poco después se produjo otra erupción. Que en 2012 hubo signos de aumento de actividad y poco después el volcán erupcionó; que la historia se repitió el año siguiente, incremento de la actividad y erupción posterior. “Cuando el río suena, agua lleva” dicen. Claro, que entre el aumento de actividad volcánica y una posible erupción pueden pasar días, semanas o meses. Y sin que nadie pueda asegurar si al final la erupción puede producirse o no y tratándose esto de un negocio pues hay quien prefiere jugar con fuego, hasta que se quema.

Ahora a lamentarse y a investigar si hay responsabilidad criminal por parte de alguien.

White Island Tours, el operador turístico que tenía a gente en la isla en el momento de la erupción, es uno de los principales operadores en Whakatane, un municipio cercano de donde parten las embarcaciones hasta la isla. Este operador tiene estrictos controles de seguridad e incluso en 2018 recibió un premio como el lugar más seguro para trabajar en Nueva Zelanda en cuanto a seguridad en el lugar de trabajo. Por algo se lo darían, pero los accidentes se dan. Nueva Zelanda ha tenido una buena cantidad de incidentes en este sector del turismo de aventura y apuesto que vosotros también podéis recordar algún accidente por acercarse demasiado a volcanes activos más cerca de donde vivís.

Así que sin rizar el rizo mucho más. ¿Debería de seguir permitiéndose esto de merodear por los alrededores de volcanos activos para meter nuestras narices dentro de los mismos cráteres como si quisiésemos oler el infierno? En Hawai no, no se permite acceder a los volcanos activos. ¿Es esto un deporte? ¿Tenemos derecho a nuestro subidón de adrenalina aunque podamos dejarnos la vida en el intento? ¿Qué es lo que debería de controlar el gobierno y qué no? Ya mismo estás escribiendo qué piensas de todo esto mientras yo me despido con un par de detalles intrascendentes que no puedo evitar el mencionar.

Uno. Yo soy de los que también se permiten alguna vez sus lujitos de “alto riesgo” por aquello de que “bah, de algo hay que morir”. Cuando yo me he apuntado a alguna de estas actividades, hay algo que realmente me incomoda: el casquito. Y no sólo por tener una cabeza gorda y que me entre con dificultad. Si no por qué qué sentido tiene que te fuercen a ponerte un casco en situaciones en las que como algo falle no lo vas poder contar? ¿Acercarse a un volcán que como entre en erupción te va a calcinar, con un casco? Eso es como entrar a bañarte en un río lleno de cocodrilos con un palito Yo he llegado a la conclusión de que lo del casco no es más que parte del disfraz para sentirte que estás haciendo algo importante y poder cobrarte más por ello.

Y el segundo detalle intrascendente es ese nombre al que comencé diciéndote que hoy íbamos a volar con este vídeo: La Isla Blanca. Claro, si a ti te anuncian caminatas de aventura en la isla blanca, ¿pues qué te vas a imaginar? Playas paradisíacas. No un lugar que apeste a azufre. Ya que el poder del lenguaje es tan difícil de cambiar, a lo mejor deberían de cambiarle el nombre a la isla para que cualquier turista despistado entendiese mejor los riesgos de meterse en un lugar como éste. Este vídeo me ha recordado el primer vídeo que yo subí a YouTube, hace ahora casi 13 años, que iba sobre como reforzamos segregación a través del lenguaje y ponía como ejemplo que cuando usamos la palabra negro en un contexto más allá de simplemente un adjetivo que se refiere al color, siempre lleva una connotación negativa, mientras que la palabra “blanco” usada igual, siempre lleva una connotación positiva. Piensa un instante sobre ello y verás que es cierto.

Hasta la próxima,

La Paz.

MOSTRAR MÁS
MOSTRAR MENOS
Categoría: Actualidad
 isla blanca la isla blanca white island nz nueva zelanda volcanes volcanes arupciones aventura turismo de aventura turismo de naturaleza turismo deportivo turismo en nueva zelanda donde esta nueva zelanda
Listas recomendadas!
A continuación: